“Billy” Chapman destruyó el municipio de Ahome

Álvaro Aragón Ayala 

Guillermo -Billy- Chapman no es el mejor indicado para hablar de títulos profesionales y de la mediocridad del oficio político porque sus cartas credenciales, con pruebas al canto, son la pequeñez, la misoginia, la violencia de género, la vulgaridad, la irresponsabilidad y la rapiña en materia de administración pública. 

El alcalde heredará a su sucesor una hacienda saqueada y un municipio en ruinas, producto de su mala gestión y su insuficiencia en la capacidad para conducir el ayuntamiento de Ahome. 

Al jefe del ejecutivo le ganó la ambición y la soberbia. Al administrar “con los” pies y con marcada rapacería el municipio de Ahome desfondó olímpicamente el presupuesto municipal. 

El colapso de su ejercicio administrativo tiene sus raíces en las complicidades del cuerpo de regidores y de un Congreso Local que nunca quiso atender a las fuerzas vivas que exigían su desafuero y destitución.   

Solo la connivencia con el Poder Estatal y el dominio del cabildo centavero explican la subsistencia de Billy Chapman como alcalde de Ahome; las turbiedades y las complicidades políticas y su acomodo en las listas federales plurinominales lo llevarán a ostentar una diputación no votada que no merece.  

Que no se diga entonces que por su título o por sus capacidades administrativas se mantendrá vigente políticamente porque sería tanto como mentir en despoblado. El alcalde Billy Chapman es la estampa de quien se ostenta pomposamente como profesionista, pero que en el quehacer de funcionario municipal dejará el estigma del saqueo y la corrupción en la hacienda municipal. 

En una grabación tomada de una reunión con deportistas o integrantes del consejo directivo del Instituto Municipal del Deporte en Ahome, el alcalde Manuel Chapman calificó de mediocres a al menos 70 diputados federales a los que acompañará en la próxima legislatura, ya que, dijo, no cuentan con título académico profesional, lo que dificultará el poder confrontar con ellos, ideas, debates y la elaboración de leyes.  

“Ha estado al frente gente muy mediocre o de mediocre para abajo; nada más para que lo sepas, en el Congreso de la Unión en la próxima legislatura vamos a tener a 70 legisladores federales que ni siquiera tienen un título profesional. Te imaginas ¿cómo puedes tú dialogar, conversar, confrontar ideas con una persona que ni siquiera tenga título profesional?”. 

Luego sentencia: “Generalmente en este país de mediocres, a los triunfadores, a los exitosos, se les tiene mucha envidia, no se les facilita, se les ponen todas las trabas, los obstáculos, para que se puedan desarrollar todos sus conocimientos en el deporte, la salud y ya no se diga cuando tienen la oportunidad de compartir sus conocimientos en la función pública”. 

En esta reunión privada en la que se regodeó por su próximo estatus de diputado federal plurinominal (no votado), el alcalde de Ahome dijo que México es un país mediocre en todas ramas y esferas de la función pública, trátese de deportes, salud, educación, de gobierno, etc. 

Podría no faltarle razón al aún jefe del ejecutivo municipal, pero en las democracias participativas la exclusión de los sin título es discriminatorio y antidemocrático. No existe una norma que garantice capacidad política para debatir y elaborar leyes por tan solo un poseer un título o el fracaso en este campo por no tenerlo.  

Los políticos o las personas brillantes se distinguen no por la obtención de un título o por la ausencia del mismo, excelente de valores y méritos, por la experiencia y la razón de ser social, que le hacen distinguirse del resto de la sociedad.  

Los títulos universitarios son necesarios para practicar muchos oficios por ejemplo medicina, leyes y otras profesiones. pero en la praxis política, un título no significa automáticamente que se esté preparado para elevarse en un tribuno ejemplar ni para elaborar acertadas iniciativas de ley ni para obtener los consensos para aprobarlas.  

El abordaje de los grandes problemas nacionales en la Cámara de Diputados no corresponde únicamente a los legisladores con título ¿Cuántos diputados “levantadedos”, mudos o lame botas poseen un certificado o título universitario?   

México fue hundido en la desgracia precisamente porque la sociedad creyó en los políticos “brillantes”, con licenciaturas, maestrías y doctorados en las Universidades de Harvard, Yale, Stanford, Cambridge, y otras más. 

«Billy» Chapman, con su perorata, obliga a retomar para su análisis, la política y su relación con la ética, en un contexto en que los niveles de corrupción han crecido enormemente por los políticos con título, deshumanizados, que se caracterizan por su desenfreno egoísta y sus falsas poses moralistas, dadores además de cátedras de política. 

“Billy” Chapman destruyó el municipio de Ahome. Con él al frente del ayuntamiento la jurisdicción envejeció más de 30 años. Los servicios públicos fueron abandonados. Las calles y banquetas, los sistemas de drenaje y agua potable, el alumbrado público, toda la infraestructura urbana, de los Mochis y poblaciones aledañas, de las sindicaturas, registra un deterioro impresionante.  

La Hacienda municipal está colapsada; y hay datos duros, fríos, en torno a evidencias claras de rapiñaje en las diferentes dependencias municipales dirigidas por funcionarios con “título” traídos exprofeso de la Ciudad de México o de otros estados del país para administrar el ayuntamiento porque Chapman consideró a los ciudadanos ahomenses sin las “capacidades” suficientes para que lo ayudaran a devastar el municipio. 

¿De qué le sirvió entonces al “Billy” Champan su título de licenciado? 

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