Rocha «me da cosa»

Ernesto Alonso López, Neto Periodista.

A Ana Camila, una pequeña estrella que cayó del cielo, se convirtió en un bello cometa y luego, con su luz, me dio el privilegio de convertirme en su alucinado padre, le dije que Rocha «me da cosa», luego que a Don Rubén, (para los compas), gobernador de Sinaloa, le aprecié relativamente embrollado en algunos eventos y conferencias donde traía a un séquito de adulones. Ella trató de descifrar lo que quise decir, pero todavía no inventan algún dispositivo que lea la mente creativa de un narciso ilusionado, francamente enmarañado y genuinamente preocupado por lo que observé, así como su posible efecto en la calidad de vida de los sinaloenses.

Y es que por alguna razón extraña, de mi traviesa mente divagante, generalmente ociosa y perezosa, sin domicilio conocido, que anda de un lugar a otro, a veces holgazana, en ocasiones irreverente, imprudente, procaz, desvergonzada, descarada y, aunque no me gusta, de vez en cuando, duramente criticona, recordó a uno de los personajes más entrañables del mundo de la medicina: El Doctor Chapatín, creado y representado en la televisión mexicana por el inolvidable Roberto Gómez Bolaños, Chespirito.

Una de las frases más socorridas por Chapatín era precisamente: «me da cosa», cuando llegó a enfrentar situaciones y retos muy complicados.

Rocha «me da cosa», es una expresión que sale de mi angustia por observar a un hombre que toma el poder en medio del desfalco descomunal que le dejó la administración de Quirino Ordaz Coppel, el anterior gobernador de Sinaloa y cariño platónico de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien lo quiere de embajador en España.

Pero volviendo a asuntos de América, específicamente de la hermana república de Sinaloa, cuya capital es Culiacán de Rosales, donde se asienta el Poder Ejecutivo, que recae en la figura del señor gobernador Rubén Rocha Moya, el tercer gobernador mejor evaluado en todo el país, según México Elige, «me dio cosa» verlo preocupado todo este tiempo por atender a los ciudadanos, pero, infelizmente, escruté cómo de forma ladina, sagaz, astuta y taimada algunos de sus muy cercanos colaboradores y muchos meritorios, maquiavélicos, conspiran y le juegan al simio ciego del ícono de WhatsApp para dejar solo a Rocha en sus embrollos. Éstos truchimanes de la política, que se dicen profesionales pero en realidad son unos charlatanes, hacen como que no miran, no hablan, no escuchan y ni siquiera aplauden. Para decirlo en mexicano: no pichan, no cachan ni dejan batear. Mientras tanto, Rocha Moya, como si se enfrentara a un toro en la Plaza México tiene que entrarle a todo porque los demás se cuelgan de su activismo. Al señor gobernador le urge apoyarse en los secretarios y secretarias de Estado que traen su misma línea: eficaces y trabajadores. ¿Algo pasa? …

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