Rezago de México en educación

Fernando Martínez González

No sólo la pandemia afectó seriamente los niveles educativos de nuestro país a nivel nacional. La pobre inversión de México en un tema tan importante también ha sido causa del deterioro educativo. Países como Chile, Colombia, Argentina y Costa Rica dedican más porcentaje de su PIB a la educación que el nuestro, donde el promedio es de 4.5% del PIB.

Pero además, los deficientes resultados de nuestros estudiantes en la última prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) por sus siglas en inglés, del año 2022, en la que no alcanzamos los 500 puntos en promedio que la prueba señala como mínimo aceptable, provocó una reacción del presidente López Obrador, señalando a esta evaluación como una creación del sistema neoliberal que ha sido el causante según el actual gobierno de todos los males que nos aquejan.

El presidente en lugar de asumir una actitud responsable para proponer acciones que eleven el nivel educativo, se dedicó a denigrar a este tipo de pruebas neoliberales que, según su criterio, no deben ser tomadas en cuenta.

Así nos explicamos el apoyo que ha dado a sindicatos para evitar evaluaciones con vistas a superar el nivel de los docentes y el haber desaparecido el INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación), la Prueba Nacional Planeta y las evaluaciones regionales de la UNESCO para América Latina.

Si el apoyo económico que ha dado el gobierno actual al ejército o la millonaria inversión en obras de relumbrón como el Tren Maya o el AIFA, se hubiera canalizado al sector educativo, otra suerte sería para México al medirnos a nivel internacional con los cerca de 80 países de los cinco continentes que participan en la prueba PISA.

Y es que en una economía global como la que caracteriza al mundo de hoy, sólo la capacitación, el nivel de preparación de los mexicanos en los diferentes ámbitos del conocimiento, permitirá a nuestro país competir con buenas posibilidades de éxito, en los mercados internacionales.

El llegar al extremo de salirse del sistema de evaluación de PISA, que organiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es una prueba inequívoca de que el actual gobierno prefiere aislarse del mundo sin tomar en cuenta la tendencia mundial. Solo con educación podremos elevar el nivel de desarrollo que mejore los niveles de vida de los mexicanos, tomando las medidas necesarias para que el mundo voltee a ver a México como un país con el nivel educativo y de preparación necesarios a fin de que lleguen al país inversiones de calidad y no sólo buscando mano de obra barata.

El no participar en dicha prueba, dejará a la mejora educativa de nuestro país en total oscuridad.

Por desgracia, todo parece indicar que México ya no participará en las pruebas PISA, pues las fechas para confirmar su participación el próximo año 2025 ya se agotaron y las autoridades educativas no han enviado la documentación correspondiente ni el pago que todos los países participantes realizan. Esto, de confirmarse, ahondará aún más el rezago educativo de nuestro país y no se tendrán marcos de referencia para poder evaluar y conocer avances, pero también retrocesos. Gracias a estas pruebas los países asiáticos que participan, han superado su nivel educativo, resultando en las últimas pruebas con la mejor puntuación.

La deficiente capacitación de los maestros y el aceptar condiciones que van contra la calidad en los sistemas educativos, en especial de parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que sólo lucha por conquistas económicas y deja de lado los programas y el real aprovechamiento de los estudiantes, es otra causa del problema que vive el país en este importante tema.

La nueva escuela mexicana es un concepto por demás demagógico, donde se han incrustado personajes que se quedaron en la época del socialismo soviético que ya ni en la Rusia de nuestros días tiene vigencia.

El insuficiente presupuesto para la educación ha ocasionado que imágenes de escuelas en municipios de las regiones más pobres de México sigan subsistiendo sin lo básico, como baños limpios, agua, ventanas y techos seguros. Escuelas donde las niñas y los niños realizan un gran esfuerzo para poder aprender, dadas las condiciones de pobreza en las que viven. Pero para este gobierno que está por terminar, estas críticas obedecen a intereses de la derecha que desprecia al pueblo.

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