Carreterazo: 19 muertos. Rocha Moya ¿Culpable o corresponsable?

Álvaro Aragón Ayala

Por omisión y negligencia, Rubén Rocha Moya es culpable o corresponsable del carreterazo ocurrido en la Maxipista Mazatlán-Culiacán, a la altura de Elota, en el que murieron 19 personas, accidente que se pudo haber evitado si el gobierno del Estado cumpliera cabalmente con la supervisión de la “carretera privada” sumida en el abandono.

No sólo la Maxipista sino también la Internacional y todas las carreteras y caminos de Sinaloa están destrozados por falta de rehabilitación y mantenimiento. El estado de las rúas ocasiona constantes desperfectos vehiculares, volcaduras y choques fatales. Circular por el ramal carretero es jugar a la “ruleta rusa”. Es latente el peligro de ser víctima de un accidente fatal.

El martes a las 5 de la mañana ocurrió el choque mortal de un autobús contra un tráiler. La pesada unidad se volcó sobre la Maxipista lo que provocó que el camión de pasajeros se estrellara, volcara e incendiara, junto con el tráiler. En el lugar murieron 19 personas y más de 22 resultaron heridas. Hay restos calcinados de cadáveres no identificados.

Lo más obvio es que para eludir toda responsabilidad, los gobiernos estatal y federal culpen al chofer del tráiler o al del camión o a una falla mecánica o atribuyan el accidente a la alta velocidad con el que era conducido el camión, pues con ese argumento escaparían del señalamiento público por mantener en estado intransitable la Maxipista.

Por largos meses estaba latente el peligro de que ocurriera un accidente, menor o mayor que el de Elota, por el desastroso estado de la carretera concesionada a la firma Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina, propiedad de Carlos Slim Helú, pero bajo la responsabilidad del gobierno de Rubén Rocha su supervisión debido a que esta carretera “opera” en Sinaloa.

Los concesionarios y choferes de autobuses que transitan por la Maxipista, la Internacional y las carreteras y caminos estatales, han denunciado la falta de atención del gobierno estatal y federal en la rehabilitación y mantenimiento de los carriles de circulación sin que nadie les ponga atención. En el caso de la carretera en la que ocurrió el accidente el argumento para lavarse las manos es que está concesionada a un particular.

Sin embargo. Quiéranlo o no, el fatal accidente alcanzó tambien al gobierno, pues es su obligación permanente vigilar, supervisar y garantizar la circulación segura, con los mínimos riesgos de sufrir un accidente, por el ramal carretero que enlaza ciudades, pueblos y rancherías. Rubén Rocha no está cumpliendo con esta responsabilidad. El concesionario de la Maxipista tampoco porque no le exigen que mantenga la rúa en buenas condiciones.

Rubén Rocha Moya es entonces culpable o corresponsable del carreterazo en el que murieron 19 personas. No hay espacio para que se lave las manos ni para que plantee verdades a medias para eludir el coraje que levantó el fúnebre accidente. Si bien el pueblo elevó una plegaria por los fallecidos, también blasfema contra el gobierno rochista por tener en el abandono a Sinaloa.

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