Algo personal

Ernesto Hernández Norzagaray

La incorporación del Partido Sinaloense al Frente Amplio por México para apoyar la candidatura de Xóchitl Gálvez a la Presidencia de la República va a meter espesura a la competencia electoral en Sinaloa. Y es que el PRI pasa por el peor momento de su historia y necesita urgentemente oxígeno político. El PAN tiene una década que no levanta y su presencia es testimonial por lo que le urge flotar por razones de sobrevivencia.

Y qué decir del PRD sinaloense, que sufrió una gran fuga hacia Morena y se quedaron con la marca solo los más leales.

En cambio, el PAS, si bien sufre por los embates del Gobernador Rubén Rocha Moya mantiene una estructura política en los 20 municipios del estado con una militancia disciplinada.

O sea, pese a los esfuerzos del Gobernador por reducirlo a su mínima expresión del panorama político del estado no ha logrado su objetivo y, peor, al intentar quitarle su principal bastión que se encuentra en la UAS ha terminado por transformarlo en el único contrapeso político que tiene en el estado.

Entonces en un sentido estricto, las próximas elecciones tendrán una dosis personal entre Héctor Melesio Cuén y Rubén Rocha y tuvo ya un adelanto en el acto de presentación de la alianza.

Ambos harán su mejor esfuerzo para derrotar a su contrario. Y eso, para empezar, pasa por la forma en que evolucione el conflicto con la UAS que hasta ahora ha demostrado capacidad de movilización en los 20 municipios.

En tanto, el Gobernador, con todos los recursos que tiene al alcance está metido en un berenjenal político, como lo vimos esta semana, cuando nuevamente sus fiscales se vieron imposibilitados para poner medidas cautelares a dirigentes universitarios y el juez de control tuvo que diferir la audiencia hasta el 24 de enero.

Es decir, están resultando mejores los abogados universitarios que los de la Fiscalía General del Estado. Y aunque podrá decirse que el tiempo electoral no influye en los juicios, lo que estamos viendo es todo lo contrario, pues al alargarse los tiempos, una de las partes gana y otra pierde al menos en percepción.

Se le ve incapaz de imponer su voluntad y eso provoca en los universitarios cohesión y empoderamiento. Y se verá más claramente, el próximo 29 de este mes, cuando el Gobernador vaya al Congreso del Estado a rendir su segundo informe de gobierno y tenga en la antesala a miles de universitarios lanzando consignas en favor de la autonomía universitaria y reprochando la persecución política de que son objeto el Rector en suspenso Jesús Madueña Molina y Robespierre Lizárraga, quien funge como encargado de despacho de la Rectoría.

Pero volviendo a la alianza que Héctor Melesio Cuén pactó con los dirigentes del FAM habría que recordar que en las elecciones estatales de 2021 participó en alianza con Morena y abonó al triunfo amplio de Rubén Rocha Moya.

Quien, ya en el cargo, lo despidió del gabinete y fue por diputados y alcaldes pasistas. No obstante, en la interna de Morena, para seleccionar candidato presidencial, Cuén se mantuvo como aliado y la jugó con Adán Augusto López, entonces Secretario de Gobernación, quien quedó en tercer lugar en las encuestas que programó el partido.

Ya sin ese vínculo Cuén se presenta como aliado local del FAM y es una resta para Morena de un tamaño que todavía es prematuro medir, sobre todo cuando está claro para el propio López Obrador que no se repetirá el tsunami de 2018.

Y es que, basta ver, que, si bien AMLO, sigue teniendo un 60 por ciento de aceptación, Morena solo trae un 42 por ciento de intención de voto que es mucho sin duda alguna. Por eso, la estrategia, de animar que el partido Movimiento Ciudadano tenga su propio candidato para dividir el voto especialmente de los jóvenes y clases medias.

En Sinaloa, sin embargo, el Gobernador no las tiene todas consigo -aún cuando las encuestas lo pongan como uno de los mejores gobernadores del país- por su propensión a la confrontación indiscriminada.

Se confrontó con todo aquello que oliera a Cuén y a la Universidad. Uno a uno fue saliendo de la administración. Luego fue contra defensores de derechos humanos y algunos líderes sociales. No pudo faltar el ataque a periodistas y medios de comunicación. Menos todavía a los pescadores, indígenas y productores agrícolas del norte del estado. Vamos, hasta su encargada de Comunicación Social no se escapó y fue humillada en público.

Por eso, no pocos observadores se preguntan, ¿quiénes responden las encuestas de percepción del desempeño del Gobernador? Acaso, ¿es solo un algoritmo el que genera ese reconocimiento?

Entonces, si los partidos del FAM, logran tener un buen diagnóstico y una mejor estrategia electoral, es altamente probable que capitalicen el descontento en amplios sectores de la población sinaloense.

Y podrían poner en un serio aprieto al Gobernador cuando no pueda cumplir con su cuota de votos. Pero, repito, es necesario un buen diagnóstico y una mejor estrategia.

Ahora bien, la presentación de la alianza electoral por ahora no fue más allá del apoyo a Xóchitl Gálvez y habrá que esperar para saber su alcance y quiénes integraran la fórmula de candidatos al Senado, que de acuerdo con el reparto de estados en el FAM le toca al PRI decidir en Sinaloa y, probablemente, encabezara un priista y probablemente uno pasista.

Y de ahí, supongo, para abajo, vendrán las candidaturas comunes en los cargos de elección popular local.

Incluso, no hay que descartar que el PAS busque alguna posición federal, pues ya en el 2015 hubo intentos de obtener posiciones federales, incluso Héctor Melesio Cuén, su dirigente, compitió en 2012, en fórmula con el PANAL para buscar llegar al Senado de la República y en esta ocasión, podría no ser la excepción.

En definitiva, la incorporación del PAS al FAM, significa que habrá competencia por los votos gracias a que el FAM-PAS tendrá una estructura electoral que hasta esta semana no tenía y ahora, veremos, cómo llena la canasta con candidatos competitivos porque de lo contrario podría representar prácticamente la desaparición de nuestro sistema de partidos y la consolidación de una autocracia autoritaria. Vamos, no es poco lo que está en juego en estas elecciones.

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