Exhibiendo un “gobierno chafa”, Gildardo Leyva ya endeudó con 52 millones de pesos a El Fuerte

Ramiro Cázarez Medina

De acuerdo a los informes financieros del mismo gobierno de Gildardo Leyva, en 10 meses de su gobierno hizo crecer la deuda a 52 millones de pesos, 50 DE ESTOS A CORTO PLAZO, y continúa incrementándose, lo cual enciende los focos rojos en un municipio sin obras, y con un preocupante nivel de contaminación que ha generado el agua de la JAPAF sin potabilizar, dejando ya serios problemas de salud en los fortenses.

El día último de diciembre de 2016, el entonces alcalde Marco Vinicio Galaviz, entregó la administración a Nubia Ramos con 83 millones de pesos en deuda, una cantidad descomunal que lo puso en la lista de los alcaldes más corruptos y sinvergüenzas que ha tenido el llamado “pueblo mágico” de El Fuerte.

Sin embargo, en los dos periodos de Ramos Carbajal, la tesorería a cargo de Esteban Moreno, logró bajar la deuda de 83 a 40 millones de pesos al día último de octubre de 2021, cuando pasó la estafeta a Gildardo Leyva.

Ya en este periodo, Gildardo Leyva se olvidó por completo de una infinidad de promesas que hizo en campaña, envuelto en escándalos de amoríos, pachangas, pleitos internos y un desgobierno incitado por su hijo político predilecto, el llamado “niño de oro” Édgar Adaír Espinoza, quien funge como Secretario del Ayuntamiento y que también ha estado rodeado de escándalos por mañoso, corrupto y usar a la policía municipal para amedrentar un pleito de su hija en una secundaria de este municipio.

Ahora la deuda subió a 52 millones, 12 millones de pesos más, cuando se suponía que continuaría a la baja. Hay que recordar que hace meses destituyó al tesorero municipal Adrián Cázares, por no acceder a sus chantajes y ambiciones por gastarse el dinero público de los fortenses, como si fuera dinero para recreo, y nombró a un dentista como titular de estas finanzas.

Las cifras son claras, y son del mismo gobierno municipal de Gildardo Leyva, catalogado como “chafa”, pues no tiene ni obras ni programas concretos ni nada, solo la característica de un alcalde que le gusta el alcohol con aditivos y las damas fáciles con cargo al erario público.

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