Tráfico de especies, delito de alto impacto en México

José Réyez

El tráfico ilegal de flora y fauna en México ocupa el cuarto lugar en ilícitos de alto impacto, precedido del tráfico de drogas, la trata de personas y el tráfico de armas, y ha causado el estatus de riesgo de extinción a más de 2 mil especies nativas, pues contribuye a la disminución de población de especies y de variabilidad genética.

El tráfico de vida silvestre en México comprende desde la extracción de los ejemplares, su movilización, las rutas implicadas en el tráfico, hasta la compra-venta y posterior tenencia no autorizada de especies silvestres o productos derivados. El comercio ilícito se puede encontrar en mercados, bazares, tiendas de mascotas, carreteras e incluso en páginas de internet. Los principales centros de acopio se ubican en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, como  sitios de llegada, destino y distribución a varias partes del país”, señaló Jaime García Soberanes, director de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa.

Interesa a México combatir el tráfico de especies porque es un país megadiverso, el segundo en reptiles, tercero en mamíferos, quinto en anfibios, y onceavo en aves, indicó en la reunión de alto nivel del Programa Global sobre Delitos que afectan el Medio Ambiente de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), en Mérida, Yucatán.

Los animales víctimas de este delito enfrentan condiciones infrahumanas en ranchos cinegéticos, actividades de cetrería, espectáculos, exhibición, ornato, colección e incluso son masacrados para obtener sus pieles y plumajes o producir alimentos exóticos por supuestas propiedades afrodisiacas, medicinales o curativas.

La protección de variedades está prevista en las leyes General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, y General de Vida Silvestre, así como en el Código Penal de la Federación, la NOM-059-ECOL-2001, y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), de la que México forma parte a través de la Conabio.

En su ponencia “La situación del tráfico ilícito de vida silvestre en México”, García Soberanes refirió que los grupos criminales que operan el mercado ilícito de especies silvestres en México cuentan con conexiones en Estados Unidos, China y Europa, y toda una red a nivel nacional.

Destacó que entre las especies más traficadas figuran los monos, jaguares, ocelotes, pumas, loros, reptiles, peces de agua dulce. Así como pepino de mar, la estrella de mar, el caballito de mar. En plantas: peyotes, palmas, orquídeas, y maderas preciosas.

“En el caso de la totoaba de Baja California, se distribuye a Monterrey, Ciudad de México y Estados Unidos, de donde se trafica a China; huevos de tortuga que se extraen de Oaxaca; tortugas de agua dulce de Tabasco y Yucatán, que vienen a la capital; serpientes de cascabel de San Luis Potosí; así como cactáceas. Ya ubicamos cómo los criminales las extraen y transportan a ciudades”, apuntó.

Explicó que la totoaba en México llega a valer de 3 mil a 8 mil dólares, mientras que en China cuesta hasta 50 mil dólares. Un cocodrilo, de 1 mil a 2 mil 500; una iguana negra de 200 a 500 pesos, tortugas de 300 a 500, hasta 5 mil pesos, según la especie; jaguares, ya son de 40 mil a 60 mil pesos.

“Hemos detectado muchos cargamentos de especies en el aeropuerto y de personas que las pretenden llevar a Europa, lo cual refleja que se trata de un negocio muy lucrativo”, explicó. García Soberanes dijo que la Profepa ha registrado la extracción de perezosos, monos capuchinos y reptiles que se llevan a Europa y Estados Unidos, y aves canoras a España.

Señaló que los responsables del tráfico van desde cazadores o colectores furtivos, por lucro o necesidad, hasta traficantes que utilizan a niños para que les consigan diversas especies.

“Luego tenemos la red de tráfico: detectamos a acopiadores que revisan lugares, casas, terrenos descuidados, poco acondicionados, donde acumulan a las especies. Luego las dan al trasportista, a minoristas, comercializadoras, empresas, funcionarios, y por fin al consumidor, en agravio de la biodiversidad”, expuso el funcionario federal.

Respecto de los lugares de extracción, señaló que de Campeche se extraen tanto monos como jaguares y ocelotes. De Veracruz, tucanes y orquídeas; de  Chiapas,  jaguares, orquídeas, cocodrilos y guacamayas rojas.

FOTO: 123RF

Los traslados

Para romper con las cadenas de la criminalidad, las autoridades identifican las rutas de traslado de especies. Se realizan operativos de inspección a comercializadoras, que son quienes trasladan las especies y se identifican como gestores, lo que dificulta el seguimiento, por lo que se pide la intervención de la Fiscalía General de la República, indicó el director de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa.

Dijo que en operativos en centrales camioneras se han encontrado monos, aves, tortugas, loros; pero “cuando nos acercamos a preguntar por el dueño de las cajas nadie se hace cargo, abandonan los ejemplares”.

García Soberanes detalló que en filtros de la Profepa en la caseta de Chalco se inspecciona el tráfico de especies de la ruta que viene de Oaxaca, Tabasco y Veracruz. Ahí se han rescatado tortugas, pericos y orquídeas. En los operativos se ha contado con el apoyo de la Guardia Nacional (GN).

Respecto de los resultados, indicó que en 2018 se aseguraron 130 pericos de franja naranja en un camión en la carretera de Chalco, proveniente de Oaxaca. La GN puso a disposición a la persona que los transportaba, mientras que la Profepa hizo el dictamen de identificación y de reparación del daño de los ejemplares. En el juicio oral se determinó que el detenido era culpable de tráfico de especies y se le dictó una sentencia de 3 años de cárcel y una multa.

El 6 de marzo de 2019, se detectó a dos personas que pretendían enviar dos monos capuchinos por  paquetería con uso de documentación falsa, intervino la Profepa y los abandonaron. Se hizo la denuncia, la ficha morada, y se abrió una carpeta de investigación.

El 8 de abril de 2019, en la carretera a Tapachula-Chiapas, en una revisión de un vehículo de transporte público se encontraron monos capuchinos cara blanca, y cinco perezosos sin documentación.

El 12 de julio del mismo año, mediante denuncia anónima se detectó una casa de la que escaparon dos monos capuchinos. En la inspección, la Profepa encontró siete monos zarahuatos, ocho perezosos, 34 tortugas. Además, dos monos capuchino cara blanca muertos. De acuerdo con los antecedentes y rutas, el lugar se reconoció como un centro de acopio. No hubo detenciones porque no había personas presentes.

Por otra parte, Jaime García Soberanes mencionó que a Mérida llegan traficantes que envían monos de araña  y guacamayas a varias partes del país, incluidas la capital del país, Guadalajara, Monterrey y Guanajuato.

Explicó que cuando se detecta la pretensión de hacer este tipo de envíos, se toman las características de las personas, se les pide copia de la identificación –muchas veces resultan falsas– y con los datos la Profepa realiza visitas de inspección, la denuncia penal, fichas a Interpol, y reuniones con la GN para dar con los traficantes.

El funcionario de la Procuraduría detalló que, en mayo de 2020, el SAT reportó a la Profepa 15 mil tortugas que se pretendían mandar a China, y luego de revisar los documentos, las especies no coincidían, por lo que se inició un proceso penal.

Agregó que “en 2021, la FGR nos convocó a funcionarios de Profepa a fungir como peritos de identificación luego de que la Guardia Nacional diera a conocer a la FGR un gran golpe a los traficantes de especies, al descubrir un inmueble de cuatro pisos donde se encontraron 16 mil 23 ejemplares de fauna silvestre de todo tipo, y 70 tortugas enrolladas en cinta, para que con sus uñas no rompieran las cajas ni los empaques en los costales”.

García Soberanes destacó que el daño de los 16 mil ejemplares es de aproximadamente 50 millones de pesos, si se toma en cuenta el valor de mercado, interacciones, y la existencia del ejemplar y su monetización, pero aclaró que es difícil ponerle precio a la vida libre.

“Había ejemplares que aún no se describían, difíciles de encontrar para investigadores, especies que nunca habíamos visto. Especies nuevas, raras. Los traficantes tampoco sabían qué ejemplares eran, sin embargo, por fortuna el proceso ya está en curso”.

Asimismo, señaló que en 2017, 2018 y 2019 se realizaron los operativos Madre Tierra y Tormenta en coordinación con la Interpol. Estos se realizaron en tianguis, mercados, en rutas de transportistas y tramos carreteros, donde hubo resultados significativos.

Las acciones de la Profepa, explicó, están contempladas en el plan nacional para combatir el tráfico ilícito de especies, que incluye el apoyo interinstitucional con el SAT, la Interpol, la GN y Conagua.

Respecto de la venta ilegal en internet, el servidor público explicó que en 2019 se hizo una reunión con la Policía Federal, luego GN, donde se acordó atender los ilícitos de tráfico de vida silvestre en medios electrónicos. Por ello, ahora se elaboran fichas de redes sociales que se envían a la división de inteligencia cibernética de la Guardia Nacional, donde se hacen cargo: consiguen números telefónicos y direcciones. Con esa información,  Profepa hace la inspección, para dar con los responsables. Como resultado, detalló, se han emitido cuatro fichas moradas para la Interpol y personal de la Profepa participó en una audiencia como testigo experto, donde se logró la reparación del daño.

Prevención del tráfico de especies

La estrategia para detener la extracción ilegal, implica incrementar la capacidad de la Profepa para conocer causas y motivos del tráfico y prevenirlo. “Cuando se detecta un foco de extracción, se habla con la población sobre especies en riesgo, pero a veces la necesidad es mayor”, indicó García Soberanes.

Las acciones en particular son de inspección y vigilancia, operativos nacionales e internacionales, coadyuvancia con otras áreas, monitoreo de redes sociales, la firma de convenios, y recorrido día con día con inspectores en campo para reducir el tráfico ilegal.

Refirió que dada la extracción, se acude a organismos de inteligencia para conocer las rutas de transporte, lo que implica investigación e inteligencia, así como revisar marcos normativos para cumplir con la legislación, intercambio de información y colaboración nacional e internacional.

La colaboración interinstitucional se da con la Semarnat, la Fiscalía General de la República (FGR), las secretarías de Defensa y Marina, así como la GN. En el ámbito internacional, la Profepa colabora con la Interpol, la Unodc, y con Fish and Wild Life Service.

Además se intenta sensibilizar a la gente, porque “sin demanda la especie no es rentable”. Por ello se habla con la población de lugares de extracción de especies para sensibilizarlos respecto de la importancia de conservar a las especies y con ello se desistan de extraer y vender ejemplares de vida silvestre.

Con información de Contralínea

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