Bloqueo genocida de EU amenaza la vida en Cuba: embajador Eugenio Martínez
Darren García
A 67 años del primer bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba, el gobierno de Donald Trump ha recrudecido cada vez más estas medidas coercitivas al grado de amenazar a los países del mundo con imponerles aranceles si vendían o distribuían petróleo a la isla. Adicionalmente, el 7 de mayo el Departamento del Tesoro añadió a las entidades cubanas Gaesa y MoaNickel, SA, a la Lista de Nacionales Especialmente Designados. Estas acciones unilaterales constituyen actos genocidas, afirma el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, en entrevista para Contralínea. Y si bien forman parte de una política expansionista e injerencista estadunidense, el gobierno cubano ha visto la necesidad de disminuir su dependencia energética del exterior, por lo que ha planteado cambiar su matriz energética con su propio crudo y energías renovables
Las acciones unilaterales del gobierno estadunidense contra Cuba constituyen un genocidio, al recrudecer más de 60 años de bloqueo económico, comercial y financiero contra la nación caribeña, con nuevas amenazas a países que traten de distribuir combustibles a la isla, afirma Eugenio Martínez Enríquez, embajador de Cuba en México.
Con voz firme, lanza tajante este calificativo, pues el cerco energético –como lo llama– “tiene el propósito fundamental de matar por hambre un pueblo o hacer la vida difícil para un pueblo”, e intenta paralizar la economía y servicios cubanos para que la población “se rinda y acceda a los intereses de Estados Unidos en Cuba”.
El diplomático hace referencia a la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 29 de enero, en la que amenazó con imponer aranceles a cualquier producto proveniente de países que vendan o suministren petróleo a Cuba. Consultado por la prensa sobre si trataba de “asfixiar” la nación, el republicano contestó: “no es lo que intento hacer, pero parece que es algo a lo que simplemente no van a poder sobrevivir”.
A partir de ese momento, Cuba dejó de adquirir hidrocarburos, situación que ha impactado negativamente en el nivel de vida de las y los habitantes, al igual que al funcionamiento entero de la nación por la escasez de electricidad, lamenta el diplomático.
“Puedo decirle que hemos sido severamente afectados, que nuestro pueblo ha tenido que reorganizarse; nuestro gobierno –que está en control de la situación– ha tenido que priorizar las actividades vitales y fundamentales para la generación de energía en aquellos lugares donde [se realizan] procesos que no pueden detenerse”.
Entrevistado por Contralínea, el embajador explica que la administración cubana ha tenido que reconfigurar el país, lo cual ha significado aplazar algunos planes vinculados al desarrollo –sin renunciar a ellos– “en función de mantener la vitalidad de los sectores más importantes, garantizando la mejor calidad de vida posible en esta circunstancia”.
Escasez energética impacta la salud y alimentación
A pesar de que Cuba tiene su propio crudo y posibilidad de generación, con sus propios recursos no es suficiente para abastecer sus necesidades. De acuerdo con Martínez Enríquez, la demanda energética de la isla es de 3 mil 200 Mega Watts (MW) por hora aproximadamente, de los cuales producen por cuenta propia entre 1 mil y 1 mil 200 MW.
Por tanto, hay un momento en el día, en su hora pico, “en que tenemos déficit de hasta 60 por ciento [de electricidad]”. Ello, debido a que la demás capacidad de generación se concentra en infraestructura que se encuentra paralizada por falta de combustible.
Desde la sede oficial de la embajada, en un tramo de la avenida Presidente Masaryk, en la Ciudad de México, explica que, en Cuba, el principal consumidor de electricidad es el sistema hidráulico; sin energía, la afectación se dirige directamente hacia la agricultura, porque no se puede cultivar ni cosechar sin agua.
Pero las dificultades se extienden al traslado de bienes y al funcionamiento del sistema de salud. De hecho, se han postergado “decenas de miles de operaciones quirúrgicas planificadas”, debido a que los generadores eléctricos necesitan combustible fósil “que no tenemos, porque en Cuba apenas ahora hemos podido refinar nuestro crudo para convertirlo en fuel o en nafta”.
Unos días después del bloqueo petrolero a manos de Estados Unidos, Naciones Unidas ya advertía de la fragilidad en la vida cubana, “que depende del petróleo para más del 90 por ciento de sus necesidades energéticas”. Tan solo el 84 por ciento de los equipos de bombeo de agua depende de la electricidad, según Francisco Pichón, residente de la ONU en Cuba.
A principios de abril, el funcionario internacional identificaba otros problemas por los que atravesaba la isla: más de 96 mil cirugías aplazadas, unos 3 mil infantes estaban retrasados en sus esquemas de vacunación, 1 millón de personas padecía intermitencia en la distribución de agua y casi medio millón de menores asistían a jornadas reducidas de clases.
Todo eso, sin contar las afectaciones que persisten en el lado este del territorio por el huracán Melissa, que impactó en los primeros días de diciembre de 2025. Hasta hoy, el fenómeno meteorológico que devastó cientos de miles de viviendas, dañó centros de salud y dejó sin funcionar estaciones de bombeo, lo que mantiene a más de 2 millones de personas afectadas, principalmente en las provincias de Santiago, Granma y Holguín, de acuerdo con ONU Noticias.
Terminar con dependencia energética exterior
Cuba estuvo unos cuatro meses sin recibir ni un solo barril de petróleo del exterior por el cerco energético de Estados Unidos. En consecuencia, hubo reiteradas desconexiones eléctricas, o apagones, a nivel nacional.
Aunque en el territorio hay 15 termoeléctricas, su generación ocurre a partir de combustible fósil y tienen de 30 a 40 años de antigüedad, con mantenimientos atrasados por la dificultad que significa adquirir las piezas que necesitan, pues el bloqueo estadunidense también impide comprar los repuestos.
En un momento humanitario crítico, la situación tuvo una ligera mejora cuando Rusia envió buques petroleros a la isla. El pasado 31 de marzo arribó el primero de ellos, el Anatoly Kolodkin, al puerto de Matanzas, donde descargó 100 mil toneladas métricas de crudo, o unos 730 mil barriles, que se encargó de refinar la propia nación caribeña.
Enseguida se informó del envío de un segundo petrolero por parte del ministro de Energía ruso, Sergei Tsivilyov; sin embargo, desde hace unos días la nave llamada Universal, que transporta alrededor de 270 mil barriles de diésel, se encuentra detenida en el Atlántico.
Si bien, el primer envío significó un alivio temporal, “no garantiza el funcionamiento normal de nuestro país”; se necesitarían cinco o seis barcos de la misma capacidad para abastecer las necesidades de la nación, advierte Martínez Enríquez.
Y recuerda las palabras del ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, respecto a las gestiones que mantiene su gobierno con distintos países y empresas para reanudar el suministro de crudo. “Es un derecho al cual nosotros no renunciamos”.
Sobre la pausa en el suministro de petróleo mexicano a Cuba, el diplomático dice no tener información que pudiera aproximar una fecha tentativa para el reenvío de combustible de ese destino. México se había convertido en el mayor distribuidor de hidrocarburos a la isla en 2025, con montos de hasta 560 millones de dólares.
Era, junto a Venezuela, su mayor socio comercial en este rubro, lo cual terminó luego del secuestro del presidente Nicolás Maduro por elementos militares estadunidenses y la posterior amenaza de aranceles de Donald Trump. Aun así, las relaciones comerciales y de cooperación entre ambas naciones se mantienen, afirma el embajador. Y, de hecho, agradece la ayuda que continúa mediante la entrega de bienes materiales, así como expresiones de apoyo.
Cambio en la matriz energética: solución alterna
Los problemas de dependencia de hidrocarburos del exterior han llevado al gobierno cubano a plantear un cambio en la matriz energética nacional. De acuerdo con el embajador, los plazos indican que en “unos cuantos años”, Cuba dejará de necesitar importaciones de combustible fósil; pero advierte que hay pasos intermedios para llegar a esa meta. Primero, pretenden generar el 25 por ciento de su demanda con fuentes renovables, “y eso puede ser en los próximos cuatro, tres años aproximadamente”.
Agrega que ha habido una aceleración en la instalación de energías renovables en Cuba, principalmente con paneles fotovoltaicos, que tienen importación de sus componentes en el exterior; también destaca la biomasa y energía eólica en menor medida.
Sobre la exploración y explotación de combustibles fósiles, menciona que se ha abierto la inversión extranjera; “de hecho, hay más de una empresa en Cuba en los pozos” donde se ha detectado petróleo para comerciar. Incluso existen proyectos “para mejorar las posibilidades del volumen que se extrae de nuestro lecho marino con crudo cubano”.
Otro tipo de alternativas para lograr este cometido, según el diplomático, son: mejoramiento del rendimiento de las plantas de generación que hoy se encuentran en reparaciones sucesivas, “y, por lo tanto, generan más energía con menos combustible”; todo ello, a fin de que “los cubanos tengan la vida digna que hemos tenido [antes]”.
Un bloqueo ilegal que viola el derecho internacional
Con base en lo anterior, el representante del gobierno cubano en México acusa a Estados Unidos de violar el derecho internacional, al atribuirse funciones que solamente pueden tomar el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de Naciones Unidas, por lo que, además, es ilegal lo que han hecho desde 1960.
De hecho, critica el desentendimiento estadunidense a las votaciones en la Asamblea de Naciones Unidas, donde casi todos los países, por más de 30 años, han solicitado reiteradamente terminar con el bloqueo.
Fue en 1992 cuando se votó por primera vez el proyecto de resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, presentado por la nación caribeña durante la Sesión Plenaria número 47 en la Asamblea General de la ONU.
En ese año, el gobierno norteamericano aprobó la Ley Torricelli, que otorgó un carácter extraterritorial al bloqueo, con lo cual se prohibía a subsidiarias de empresas de Estados Unidos comerciar con Cuba.
A partir de ese momento, 33 veces consecutivas se ha votado mayoritariamente a favor del documento, y son Estados Unidos, Israel y algún otro país en turno quienes se oponen sistemáticamente a su fin. El proyecto contempla la igualdad soberana entre los Estados, la no intervención e injerencia en asuntos internos, así como libertad de comercio y navegación internacional.
“Sería lógico que un país vecino tuviera relaciones con Cuba, es beneficioso para ambos, no se puede ignorar la geografía. Dos países tan cercanos deberían estar trabajando juntos en muchos temas de interés, como corrientes marinas, conservación de especies o el propio comercio, por ejemplo, en la adquisición del níquel cubano”, recalca Martínez Enríquez en entrevista con Contralínea.
En este sentido, reclama que Estados Unidos haya definido Cuba como “amenaza inusual y extraordinaria para su política exterior y su seguridad. Es una mentira; solo es un pretexto para tratar de sancionar y amenazar a terceros y justificar sus decisiones unilaterales, irracionales e injustas”.
Estas declaraciones abrazan lo dicho por un grupo de expertos de Naciones Unidas sobre democracia, derechos humanos, libertades y alimentación, quienes condenaron en febrero de este año el documento de Trump, pues “carece de credibilidad y parece diseñado para justificar el uso de poderes extraordinarios y coercitivos”.
Política exterior de EU, cada vez más violenta
Si bien Cuba ha sido asediada por Estados Unidos, prácticamente desde el triunfo de su Revolución, en los primeros días de enero de 1959 –cuando el dictador Fulgencio Batista fue derrocado y el ejército liderado por Fidel Castro y Ernesto Guevara entró en La Habana–, con el inicio del segundo mandato de Donald Trump se ha fortalecido una nueva etapa en las relaciones internacionales estadunidenses, acota el diplomático.
Y alerta a este semanario los objetivos de tal política exterior: expansionismo y dominación, a partir de los cuales busca controlar los recursos estratégicos, infraestructura crítica y competir con los demás actores globales, con tal de garantizar su influencia en diferentes regiones, pero a través del cual también interfiere en procesos políticos de otros países descarnadamente, al tratar de controlarlos.
En el caso de Cuba, tuvo un impacto muy negativo la reincorporación del país a su llamada lista de Estados patrocinadores de terrorismo, debido a que los bancos no asumen riesgos en las naciones inscritas en este grupo; de igual manera, los países en la lista son objeto de sanciones de Estados Unidos o pueden ser embargadas sus transferencias.
A la par, ha habido declaraciones del presidente Trump que advierten de una posible toma de control en las decisiones cubanas o la caída del gobierno. Estas amenazas “nos las tomamos en serio, en el sentido de que Cuba se prepara para enfrentarlas,y hay una decisión clara del pueblo cubano de defender su país ante cualquier amenaza”.
Subraya que su país ha actualizado y preparado la defensa del territorio ante una eventual agresión militar, y recordó una estrategia nacional de hace muchos años: “solo nosotros podemos defender nuestro país de una agresión militar si el pueblo se involucra”; de modo que resaltó el entrenamiento militar dado a la población durante años.
“Hemos tenido preparaciones de territorios, con refugios [para] acudir en las diferentes etapas de una agresión militar; quién se involucra en actividades de producción y quién en actividades de defensa, sabiendo, incluso, que aun cuando la solidaridad internacional puede existir, solo nosotros podemos defendernos ante una agresión militar”.
Ante este escenario mundial, Eugenio Martínez hace énfasis en la necesidad de los Estados americanos de respetar cada país, fomentar la cooperación y la integración. Además, hace un llamado para que las demás naciones no sean cómplices del crimen que comete Estados Unidos contra la isla.
Trabajar juntos frente a las amenazas externas que buscan controlar los recursos naturales, la infraestructura, los territorios, e interferir en las decisiones de política exterior, es la única forma para que América Latina y el Caribe puedan alcanzar su desarrollo.
Firmes en defensa del modelo
“Decir que el gobierno cubano es responsable de las carencias materiales que tenemos es realmente irresponsable y mentiroso […]; nosotros estamos enfrentando una campaña también mediática y política, que es una operación del gobierno de Estados Unidos para tratar de demostrar al mundo que no tenemos otra salida, que solo lo que queda es que el gobierno cubano se vaya y ellos dominen Cuba como lo hicieron antes del triunfo de la Revolución”.
No obstante, y pese a esta embestida, el embajador afirma que el gobierno cubano tiene control pleno del país, con apoyo popular y un plan para enfrentar estas amenazas y contingencias, que sufren a raíz del recrudecimiento del bloqueo estadunidense.
En este sentido, sostiene firmemente que no hay deterioro del apoyo popular al gobierno y al modelo socialista adoptado en su país; sin embargo, es consciente de la gente inconforme con la vida que llevan día con día.
“A nadie le gusta vivir bajo horas de cortes eléctricos, a nadie le gusta vivir esperando una cirugía, a nadie le gusta vivir con el costo de la vida elevado, y claro que hay personas que piensan diferente y que estiman que una opción política distinta les pudiera dar una mejor vida. Algunos han optado por una solución individual y han emigrado; pero el sentimiento que yo percibo, mayoritario de los cubanos, [es de] que nos dejen vivir en paz, y que nos podamos desarrollar nosotros mismos bajo este mismo modelo”.
Por tanto, también da espacio a enumerar las “adecuaciones” que ha hecho la administración cubana a su modelo. Por ejemplo, a la tierra trabajada y administrada por el sector privado en un alto porcentaje; a los más de 10 mil negocios privados en distintos sectores; a la flexibilización de procesos económicos. No obstante, se mantienen los principios de control sobre concentración de capital y propiedad para ser más igualitarios, así como en sectores de la salud, educación, recursos naturales o empresas fundamentales.
Con todo esto, afirma tener “muchos elementos para confirmar con convencimiento de que la opción revolucionaria y socialista de Cuba es el mejor modelo que desarrollaron los cubanos, y que logró que Cuba consiguiera uno de los índices de desarrollo humano más altos de nuestra región”.
Asimismo, enumeró una lista de hechos para explicar, en sus palabras, por qué ese modelo –a diferencia de otros– en Cuba ha sido mejor para el pueblo en la época del capitalismo: ha traído un alto porcentaje de personal de la salud, que incluso da sus servicios en otros países; vacunación total para las y los infantes; elaboración de sus propias vacunas, lo cual sobresalió durante la pandemia de Covid-19; no hay trabajo infantil; seguridad destacada; nivel de educación.
A ese modelo, alternativo al capitalista dominante, apostó Estados Unidos para derrumbarlo, por eso es que hay un bloqueo para evitar que el modelo tenga éxito, sintetiza el embajador.
Diálogo, el único camino
No obstante, debido a la urgencia para que este bloqueo termine, y bajo amenazas de repetir en Cuba lo que militares estadunidenses hicieron en Venezuela al secuestrar a su presidente y primera dama, la administración del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha abierto la puerta al diálogo entre ambas naciones.
Es así que comenzaron los acercamientos entre miembros de los dos gobiernos desde hace unas semanas para conversar. En esa coyuntura, el embajador Eugenio Martínez recalca la disposición de Cuba para mantener una “relación civilizada” con su contraparte norteamericana, con la condición de que respeten su soberanía y las decisiones que atienden al pueblo.
“No tengo detalles de esas conversaciones que ustedes comprenderán que, por su naturaleza sensible y privada, aunque oficial, no son de dominio de todos los que no participan en ellas; pero se ha dicho que el comportamiento de los funcionarios de Estados Unidos ha sido respetuoso, y Cuba, en esas conversaciones, ha incluido temas como el cerco energético y otros asuntos que son de importancia para nosotros”.
El gobierno de la isla tiene clara su postura: en las mesas de diálogo no hay espacio para hablar de los temas relacionados a las decisiones que toma el pueblo cubano mediante su sistema político. En los demás rubros existe la disposición de hablar, incluso sobre sus diferencias, para hallar soluciones. “El diálogo es el camino correcto”.
