Cómo los precios récord del petróleo desatan una reacción en cadena que afecta nuestra vida cotidiana

BBC News Mundo

Los precios del petróleo se han disparado hasta su nivel más alto desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, generando preocupación a nivel mundial tras conocerse que el Ejército de Estados Unidos presentará al presidente Donald Trump nuevas opciones para actuar contra Irán.

Según el sitio de noticias Axios, el Mando Central de Estados Unidos ha elaborado planes para una serie de ataques “breves y contundentes” con el objetivo de forzar un avance en las conversaciones con Teherán.

La BBC se ha puesto en contacto con el Pentágono y la Casa Blanca para solicitar comentarios.

Pero el posible impacto va mucho más allá de los precios del combustible. Los expertos señalan que el mecanismo es una reacción en cadena: cuando sube el precio del petróleo, los efectos se extienden a toda la economía global.

El aumento del precio del petróleo “tiene un efecto dominó no solo sobre el crudo, sino también sobre los productos vinculados al petróleo, la inflación y, básicamente, todos los aspectos de nuestra vida cotidiana”, explica Naveen Das, analista senior de petróleo en la plataforma de datos y análisis Kpler.

“Es posible que empecemos a ver más titulares sobre intentos de volver a desescalar la situación”, añade.

1. El petróleo se vuelve más caro

Este es el punto de partida. Los precios del crudo suben debido a las preocupaciones sobre el suministro, los conflictos geopolíticos o la especulación en los mercados.

El crudo Brent subió brevemente casi un 7%, hasta superar los US$126 por barril, antes de retroceder hasta situarse en torno a los US$116 en la sesión europea. Los precios han subido esta semana a medida que se estancan los esfuerzos de paz y el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, lo que ha hecho subir los costos del combustible para los conductores.

Antes de que comenzara el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, el crudo Brent cotizaba en torno a los US$70 por barril, es decir, un 44,4% menos que el máximo alcanzado el jueves.

El petróleo crudo es el componente clave de la gasolina y el diésel, lo que significa que el aumento de los precios al por mayor se refleja rápidamente en los surtidores.

El contrato del Brent para entrega en junio vence este jueves a las 23:00 GMT. El de julio, que es actualmente el más negociado y fija el precio del crudo para los próximos meses, rondaba los US$110 por barril.

2. Suben los derivados del petróleo

Foto aérea de un campo cosechado en el que se ve a un campesino arrojando fertilizantes.
El alza del petróleo fuerza la subida de los precios de los alimentos, porque encarece el precio de los fertilizantes y del transporte.

El petróleo no solo se utiliza como combustible, sino que también es un insumo clave en una amplia gama de productos. En consecuencia, el aumento de los precios del crudo se traduce en mayores costos de producción en sectores como el combustible de aviación, los plásticos y los envases, así como los productos químicos y los fertilizantes.

Los gobiernos han advertido que los hogares podrían enfrentarse a un aumento de las facturas de energía, los precios de los alimentos y las tarifas aéreas como consecuencia del conflicto.

Algunas aerolíneas ya han subido las tarifas o han recortado rutas. Los precios de los fertilizantes también han ido en aumento, lo que podría acabar traduciéndose en un encarecimiento de los alimentos.

Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de la consultora Wealth Club, afirma que los costes podrían mantenerse elevados hasta el año que viene.

“Los envíos de urea, utilizada para fertilizantes, están bloqueados, y los costos se han disparado para los agricultores de todo el mundo que no compraron existencias por adelantado”, afirma.

“La preocupación es que estos costes se trasladen a lo largo de la cadena de suministro, encareciendo los productos de consumo cotidiano más adelante este año y también el próximo”.

3. El transporte se encarece

Unos hombres llenan unas botellas con gasolina en una estación de servicio.
Los conductores y transportistas son los primeros en sentir el aumento de los precios del petróleo cada vez que visitan las gasolineras.

Dado que casi todo depende del transporte —alimentos, bienes de consumo y materias primas—, el aumento del combustible incrementa directamente los gastos de envío.

Cuando se encarece el transporte de mercancías a nivel mundial, las empresas suelen trasladar esos costos a los consumidores, lo que ejerce una presión adicional sobre los precios al por menor.

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