Iglesias evangelistas encabezan registros ante Segob
En los 10 últimos años, las congregaciones cristianas evangélicas concentraron 69 por ciento de los registros de asociaciones religiosas ante el gobierno federal, más del doble que la Iglesia Católica
Juan Carlos Rodríguez
En el mercado de las religiones en México, las iglesias cristianas evangélicas continúan con su tendencia expansiva, a costa de la Iglesia Católica, que no sólo pierde adeptos, sino que hoy cuenta con menos vocaciones y menos establecimientos religiosos.
El Sol de México revisó las solicitudes presentadas en la última década ante la Secretaría de Gobernación para constituirse como asociaciones religiosas y detectó que han sido presentadas mil 873 peticiones, de las cuales mil 270 (69 por ciento) son de iglesias cristianas evangélicas y sólo 459 (24 por ciento) son católicas.
En la última década, las solicitudes ante Segob han mostrado una evolución marcada por el impacto de la pandemia de Covid-19 y un crecimiento acelerado posterior.
De acuerdo con la revisión de las peticiones publicadas en el Diario Oficial de la Federación, entre 2017 y 2019 se registró un nivel estable de trámites, con cifras que oscilaron entre 247 y 292 solicitudes anuales. Sin embargo, en 2020 el número cayó drásticamente a 69 y en 2021 se desplomó a cero, lo que refleja una parálisis total en los procesos de registro durante la emergencia sanitaria.
A partir de 2022 comenzó una recuperación, con poco más de 200 solicitudes anuales, pero el repunte más significativo se dio en 2024, cuando se alcanzaron 300 registros, el nivel más alto de toda la serie.
En términos de afiliación religiosa, las organizaciones de corte evangélico concentran la mayoría de los trámites. Tan solo las agrupaciones identificadas como Cristianas Evangélicas Pentecostés suman 624 solicitudes en el periodo analizado, seguidas por Cristianas Evangélicas, con 457, mientras que las asociaciones Católicas Apostólicas Romanas acumulan 420.
“El fenómeno observado en la última década comenzó desde los años 60 del siglo pasado, sobre todo en zonas indígenas y en zonas rurales. Las iglesias evangélicas, cristianas, pentecostales y neopentecostales han proliferado sobre todo en el sureste y en el norte”, expuso Óscar Moha, especialista en religiones.
Entre las razones de esta expansión, según Moha, está la influencia de grupos cristianos evangélicos de Estados Unidos, pero también ha influido la intolerancia religiosa, la aparición de estaciones de radio clandestinas que promueven las opciones no católicas, además de la desatención que se vive en la Iglesia católica.
Aunque en 2025 se observa una ligera disminución en los registros (224), respecto de los 300 de 2024, los datos sugieren que el sector religioso en México atraviesa una etapa de expansión y diversificación.

Si se excluyen las cinco principales denominaciones (Cristiano Evangélico Pentecostés, Cristiano Evangélico, Católico Apostólico Romano, Cristiano Evangélico Bautista y Cristiano Protestante Presbiteriano), que en conjunto aglutinan el 90 por ciento de las solicitudes de registro ante Gobernación, las restantes 33 subcategorías o agrupaciones minoritarias también han tenido una evolución ascendente.
En los cuatro años previos a la pandemia, estas denominaciones minoritarias presentaron 54 peticiones de registro como asociaciones religiosas; en cambio, en los cuatro años posteriores a la emergencia sanitaria, la cifra se elevó a 121, lo que refleja un aumento de 124 por ciento.
Entre los grupos que más han crecido están los bautistas independientes, los protestantes presbiterianos, los cristianos bíblicos, los pentecostales interdenominacionales, los neopentecostales, los cristianos apostólicos, los islámicos y los budistas.
Elio Masferrer, especialista en temas religiosos, ha explorado otra categoría para visualizar la evolución de la fe en México: los establecimientos religiosos.

Según sus pesquisas, realizadas a partir de los Censos Económicos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), mientras que en 1992 (año de la reforma constitucional que restableció las relaciones Iglesia-Estado), la Iglesia Católica tenía alrededor de 46 mil establecimientos, para 2019 bajó a 36 mil 500 y en 2024 reportaron 35 mil 900, lo que habla de un constante cierre de templos y parroquias que les resulta imposible atender por la falta de personal.
En contraste, entre 2019 y 2024, los templos cristianos evangélicos pasaron, en números redondos, de 52 mil a 52 mil 500, aunque no en todos los casos de trata de grandes inmuebles, pues en muchas ocasiones se trata de domicilios particulares destinados al culto religioso.
“El problema de la Iglesia Católica es que no tiene nuevas vocaciones, ya que sólo se ordenen 250 sacerdotes cada año, en promedio, y la tendencia es a la baja”, señaló Masferrer, quien recuerda que la iglesia mayoritaria en México cuenta con menos de 13 mil sacerdotes, lo que explica la llegada de curas de África y Asia para atender a la basta población católica y administrar los templos abandonados.
De acuerdo con los números más actualizados de la Secretaría de Gobernación, en México existen 10 mil 568 asociaciones religiosas con registro. De ellas, tres mil 756 (35 por ciento) son católicas y seis mil 724 (63 por ciento) son confesiones cristianas no católicas.
Del total de asociaciones, más de 50 por ciento de concentran en 10 estados de la República: Veracruz (779), Estado de México (772), Nuevo León (699), Tamaulipas (635), Chiapas (619), Coahuila (521), Guanajuato (478), Baja California (466) , Jalisco (380) y San Luis Potosí (318).
El segmento de iglesias cristianas evangélicas pentecostés, el de mayor crecimiento en México, se distingue del resto de las confesiones cristianas por promover una experiencia directa con el Espíritu Santo, es decir, el creyente puede tener una vivencia personal, intensa y visible de Dios, manifestada a través de sanaciones milagrosas, profecías o éxtasis espiritual
Sus ceremonias suelen ser más emocionales y participativas, donde hay música, aplausos, llanto, testimonios; los rituales están centrados en la llamada “predicación viva” y con fuerte interacción entre pastor y fieles.
De acuerdo con Moha, cada mes se solicitan 18 registros como asociación religiosa por parte de grupos cristianos evangélicos; además, agrega, cada bimestre se reporta la construcción de al menos un templo por parte de este universo confesional.
Pero el problema no sólo es numérico, sino de compromiso. “En las familias católicas se bautizan, hacen su primera comunión, celebran los quince años de las niñas, realizan su confirmación, pero no tienen una militancia como los evangélicos, que asisten todos los domingos al culto y participan entre semana en las actividades sociales”, expuso Moha.
