Migrantes en EU se organizan para protestar: “¡Nosotros hacemos funcionar este país!”

Miles de migrantes salen a las calles en Estados Unidos y otras partes del mundo contra las redadas del ICE, las políticas de Donald Trump y el autoritarismo.

Blanca Juárez

“¡No a los reyes!”. Es el grito colectivo que sonará hoy en prácticamente todo Estados Unidos durante la marcha “No Kings III”, la tercera protesta masiva por los abusos del Gobierno de Donald Trump en poco más de un año de mandato. Y entre la multitud, la población migrante buscará hacerse visible y dejar claro que su lucha no es marginal, sino central.

En poco tiempo del Gobierno trumpista, los reclamos y la furia se han ido acumulado: la guerra contra Irán, el apoyo a Israel en el genocidio palestinocaos económico mundial, intervención en América Latina, ataques a las libertades y una mortal caza de migrantes. Pese a esa cacería, miles saldrán a defender el derecho humano a migrar.

“Lo que decimos es: aquí no hay reyes. Aquí es el pueblo trabajador, el pueblo emigrante es el motor que hace funcionar esta nación, el que trabaja, el que trae los alimentos”, dijo Xóchitl Covarrubias, migrante mexicana y Vicepresidenta del Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano (LCLAA, por sus siglas en inglés).

Hasta inicios de febrero de 2026, había 68 mil 289 personas en centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), según la Cámara de Compensación de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC, por sus siglas en inglés), organización dedicada a la investigación y distribución de datos.

Esa cifra es 74 por ciento mayor al número de migrantes en detención en enero de 2025, cuando Trump inició su segundo mandato y había 39 mil 238 personas detenidas.

Esta semana, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dio a conocer que, hasta finales de marzo, había 13 mil 722 personas mexicanas en centros del ICE. Es decir, el 20 por ciento del total. Entre ellas estaba Rogelio Pérez Jiménez, un joven mexicano de 19 años que murió en un centro de detención en Florida.

De enero de 2025 y al 6 de enero de 2026, 48 migrantes han fallecido bajo custodia del ICE, según cifras de ese organismo. Además de los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti, ciudadanos blancos estadounidenses atacados por agentes federales durante las violentas redadas contra migrantes en el estado de Minnesota.

En medio de la persecución, salir a marchar hoy es un acto de protesta, de duelo y de supervivencia, señala desde Minneapolis, Minnsesota Carolina Ortiz, Directora Ejecutiva Asociada de Comunidades Organizando el Poder y la Acción Latina (COPAL).

“Es un duelo porque estamos cargando pérdidas humanas, como las de Renée Good y Alex Pretti, asesinados durante estos operativos. Es protesta porque estamos denunciando un sistema que permitió que esto ocurra. Pero, sobre todo, es un acto de dignidad y de supervivencia colectiva. Marchar, es decir: seguimos aquí, no vamos a desaparecer, y vamos a transformar este dolor en poder”.

El mundo con los migrantes y contra Trump

“Trump quiere gobernarnos como un tirano. Pero esto es Estados Unidos y el poder reside en el pueblo, no en aspirantes a reyes ni en sus compinches multimillonarios”, señala el movimiento “No Kings” en su página oficial.

El descontento se observa también en estudios de opinión. Casi el 57 por ciento de la población en Estados Unidos desaprueba al Presidente Donald Trump, según RealClearPolitics, un ponderado de encuestas.

Ximena Bustamante, fundadora del Fondo para Mujeres Indocumentadas, observa que el problema va más allá del magnate. Hay un claro avance del fascismo, dice, y “el fascismo no llegó con Donald Trump, sino que está en el origen de Estados Unidos como nación”.

Más bien, Trump “está siendo utilizado para desmantelar todo tipo de derechos y del limitado marco jurídico de libertades que podía haber existido”, apuntó la activista desde Nueva York.

En ese sentido, consideró que uno de los retos del movimiento “No Kings” es ampliar la mirada, no basta con oponerse al autoritarismo y a Trump y volver al Partido Demócrata tal como gobernaba. “El cambio tiene que ser más profundo” y extenderlo a “la lucha contra el fascismo”, lo cual implica una transformación económica, derechos laborales, servicios sociales, beneficios públicos y, por supuesto, integrar la lucha migrante.

El inicio de “No Kings”

“No Kings” surgió en 2025. Las primeras protestas masivas a la que convocó fueron el 14 de junio de 2025, en el cumpleaños de Donald Trump. Para esa fecha, el Presidente se organizó un desfile. A las protestas acudieron entre 4 y 6 millones de personas, según cálculos del periodista Elliott Morris, director de la página en Substack La unión hace la fuerza, dedicada al análisis de datos sobre política.

Las segundas protestas ocurrieron el 18 de octubre. Según “No Kings”, acudieron más de siete millones de personas en más de 2 mil 700 eventos en los 50 estados. “Un levantamiento nacional 14 veces mayor que las dos investiduras de Trump juntas”.

Cinco meses después ha sido necesario regresar porque “el Presidente Trump ha redoblado la apuesta. Su administración está enviando agentes enmascarados a nuestras calles”, ha profundizado la represión, despliega operativos contra migrantes, manipula el sistema electoral, beneficia a élites económicas y destina recursos en guerras contra otros países, entre otras acciones que hay que detener, apunta.

A diferencia de las primeras convocatorias, esta tercera tiene un modelo descentralizado, señaló Ximena Bustamante. Retomaron la estrategia de la Women’s March (Marcha de las Mujeres), es decir, un eslogan común, una plataforma clara y la posibilidad de que cualquier persona organice acciones desde la página.

De esa manera se multiplican protestas simultáneas en barrios y ciudades. Por ejemplo también se llevarán a cabo en Alaska, Hawai, Puerto Rico, las Islas Vírgenes Británicas, Santa Lucía, Ecuador, Kenya, varios países de Europa y en la Ciudad de México.

Esa estrategia, junto con el aumento de la violencia impulsada por el Gobierno de Donald Trump en distintos frentes, está empujando a millones de personas a salir a las calles.

Se prevé que esta sea la mayor movilización hasta ahora.

Para Carolina Ortiz, Directora de COPAL, la lucha migrante y la lucha contra el autoritarismo son inseparables. “Lo que está en juego no es sólo la política migratoria, es el Estado de derecho”. La falta de transparencia de los operativos federales, el uso excesivo de la fuerza, la falta de acceso a la información no sólo afecta a migrantes, dice, “afecta a la democracia misma”.

Por ello, agrega, “la lucha migrante hoy es una defensa de principios fundamentales: derechos civiles, debido proceso, rendición de cuentas. Es una lucha por el tipo de país que queremos ser”.

Xochitl Covarrubias considera que es también una lucha de las trabajadoras y los trabajadores. El Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano (LCLAA, por sus siglas en inglés), del que ella es Vicepresidenta, participará en la marcha que se realizará en Puerto Rico. Junto con otros sindicatos establecidos en Estados Unidos, han decidido apoyar las protestas en la isla caribeña.

En su segundo mandato, Donald Trump ha impactado a Puerto Rico, que tiene el estatus de Estado Libre Asociado de Estados Unidos, con mayor control federal sobre sus finanzas y decisiones gubernamentales, el endurecimiento de políticas migratorias y de seguridad, y recortes a servicios públicos, lo que han reactivado las tensiones históricas sobre la soberanía y autonomía de ese territorio.

La experiencia de Minnesota

En diciembre de 2025, el gobierno de Trump lanzó el “Operativo Metro Surge” en el estado de Minnesota, el cual advirtió que sería uno de los más grandes en el país y envió a cerca de 3 mil agentes del ICE. La población documentó en redes sociales cómo sacaban a la gente de sus casas y sus trabajos. El 20 de enero agentes del ICE detuvieron a Liam Conejo Ramos, un niño de apenas cinco años.

El 7 de enero de 2026, agentes federales mataron a Renée Good, una ciudadana que protestaba contra estas redadas y el 24 de ese mismo mes a Alex Pretti, Alex Pretti, un enfermero que intentó intervenir ante la agresión de una mujer durante un operativo. Kristi Noem, entonces Secretaria de Seguridad Nacional, les calificó como “terroristas domésticos” y defendió la actuación de los agentes.

El Gobierno federal señalaba una y otra vez que esas redadas eran por la seguridad de la nación, pero lo que provocaron “fue lo opuesto. Causaron trauma, violencia y casos. La manera en que el Gobierno trata a los migrantes no trae paz, trae precisamente inseguridad”, declaró Vivian Huelgo, Presidenta de la organización por los derechos de las personas migrantes Esperanza United.

Carolina Ortiz, Directora de Comunidades Organizando el Poder y la Acción Latina (COPAL) en Minnesota, coincidió: “Aunque el gobierno ha anunciado el fin de las redadas, en la práctica la situación no se ha normalizado. Lo que vivimos en Minnesota dejó una huella profunda de miedo, desconfianza y trauma colectivo”.

Trump permitió la salida de apenas 700 agentes del ICE y si bien no hay redadas masivas como antes, sí hay “una infraestructura de vigilancia instalada y una sensación constante de inseguridad. Para muchas familias migrantes, la vida cotidiana sigue marcada por la incertidumbre: no es que todo haya terminado, es que cambió de forma”, agregó Carolina Ortiz.

La activista narró que “el miedo está atravesando todos los aspectos de la vida”. Las familias tienen miedo de llevar a sus hijas e hijos a la escuela, de salir al trabajo o a comprar alimentos, describió Ortiz. “También vemos algo más profundo: niños con ansiedad, comunidades enteras en estado de alerta, y una ruptura del sentido básico de seguridad”.

Vivian Huelgo advirtió algo más. Las mujeres víctimas de violencia en sus hogares han dejado de pedir ayuda por el temor a ser deportadas. “Tienen miedo de salir y también de quedarse en casa”.

Desde hace 40 años, Esperanza United acompañó a mujeres víctimas de violencia doméstica a través de una línea de crisis. Antes de las redadas, podían acudir a tribunales o refugios; hoy, muchas sólo llaman para desahogarse, sin dar su nombre ni salir de casa. “Están sufriendo en silencio”, lamentó Vivian Huelgo.

Lo peor es que el temor no es una paranoia. “Si uno va a la Corte, es posible que las autoridades te van a separar de tus hijos. Eso es algo real, no es un mito. Eso ahora destruye todo el progreso” que habían logrado en la atención de mujeres víctimas de violencia de género en Minnesota.

Pero Minnesota no sólo tiene una larga historia migrante, sino también una arraigada tradición de apoyo comunitario, “de cuidar al vecino y trabajar en colectivo”, agregó Vivian Huelgo.

Ximena Bustamante destacó el paro conocido como “Día de Verdad y Libertad” el 23 de enero. Miles de personas dejaron de trabajar, no fueron a la escuela ni consumieron para mostrar el peso real de la comunidad migrante y sus aliados.

Para la directora del Fondo de Mujeres Indocumentadas, la huelga de Minnesota tuvo un carácter más contestatario y afectó intereses económicos, a diferencia de las marchas “No Kings” que, aunque masivas, no interfieren en el flujo de capital.

“La última manifestación que hubo en apoyo a Minnesota se dio en muchas otras ciudades. Fue el 30 de enero, llamada ‘Ice Out’. También hubo una versión aquí en la ciudad de Nueva York”. Y, a diferencia de movilizaciones previas, dice, en ésta comenzaron a incorporar también consignas contra el intervencionismo a América Latina, ampliando su marco político más allá de la crítica a Donald Trump.

Este giro atrajo a sectores más amplios, considera, incluidas organizaciones de izquierda, pues hasta ahora el “No Kings” había sido más liberal o cercano al discurso del Partido Demócrata.

Las reflexiones de Carolina van en el mismo sentido. Desde COPAL exigen justicia y rendición de cuentas por los casos de violencia, pero advierten que no es suficiente. También demandan cambios estructurales, como reformas profundas en ICE, transparencia en los operativos federales y protección para observadores legales y comunidades y pasar de la criminalización a un enfoque basado en la humanidad y la dignidad.

“En el fondo, lo que estamos exigiendo es algo más profundo: un sistema que reconozca que las comunidades migrantes no son una amenaza, sino una parte esencial del tejido social de este país”.

Share

You may also like...