La revocación de mandato debe ir en 2027

La revocación de mandato no es un capricho, es la máxima expresión de la soberanía popular; es darle al pueblo el poder real de evaluar a sus gobernantes

Ana Karen Hernández

Senadora Ana Karen Hernández Aceves

Desde el proceso electoral dentro del cual la entonces candidata, y hoy nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó en su proyecto político la imperiosa necesidad de transformar nuestro sistema electoral, siempre coincidí con ella. Por ello como senadora desde el primer momento decidí acompañarlo.

Lo digo sin titubear: estuve, estoy y estaré a favor del Plan A, del Plan B y, por supuesto, de la revocación de mandato concurrente con la elección intermedia, tal como lo propuso nuestra presidenta. ¡Y siempre estaré a favor de todo lo que conduzca a más democracia y más bienestar para el pueblo!

Esta semana el Senado de la República vivió una jornada histórica con la aprobación del Plan B en materia electoral. Sin embargo, quiero ser absolutamente transparente con el pueblo de Colima y de México: quiero dejar claro que ayer yo voté a favor de todo en los términos enviados por la presidente y NO ACOMPAÑÉ la reserva presentada por el Grupo Parlamentario del PT, la cual buscaba excluir el tema de la revocación de mandato de lo aprobado en el Senado.

Formo parte del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo y respeto profundamente a mis compañeras y compañeros de bancada, pero mi lealtad principal es con el proyecto de la Cuarta Transformación que inició el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

Mis convicciones siempre estarán por encima de cualquier interés de grupo, por muy legítimo que este fuera. La revocación de mandato no es un capricho, es la máxima expresión de la soberanía popular; es darle al pueblo el poder real de evaluar a sus gobernantes. El argumento de que la coincidencia de la revocación con la elección intermedia no se sostiene si pensamos que llegamos a esta posición en una elección en la que la doctora Claudia Sheinbaum Pardo también estaba en la boleta electoral.

Frenar este avance democrático es darle la espalda a la esencia misma de nuestro movimiento.

Además, esta propuesta de reforma es fundamental para tener una mejor democracia. No podemos seguir sosteniendo un aparato burocrático electoral obeso y lleno de privilegios mientras el pueblo tiene necesidades urgentes. La reducción de regidurías, el límite al gasto en los Congresos locales y el tope salarial para las autoridades electorales representan un acto de profunda justicia social.

Los ahorros que esta reforma electoral generará serán inmensamente benéficos para el pueblo de México. No se trata solo de gastar menos, sino de invertir mejor. Por ello, tenemos que trabajar para que los recursos derivados de estos ahorros se traduzcan en beneficios tangibles para nuestro estado.

Estos fondos deben destinarse estratégicamente para mejorar la seguridad en nuestros municipios, modernizar la movilidad urbana y fortalecer los programas de bienestar de las y los colimenses y las y los mexicanos.

La democracia no solo debe ser un ejercicio en las urnas, debe reflejarse en la tranquilidad de nuestras calles, en un transporte digno y en una mejor calidad de vida para todas las familias de Colima.

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