Niñas madres: expresión de la distribución asimétrica de la riqueza social
Gabriela Rodríguez R.*
Vivimos en crisis permanentes, a escala mundial y local; se trata de una herencia del capitalismo tardío, de un régimen basado en la distribución asimétrica de la riqueza social.
Entre muchos otros problemas vinculados a la pobreza, la maternidad infantil y de adolescentes son expresiones de crisis permanentes que impiden la movilidad social de amplios sectores de población, de quienes viven en las zonas con mayor precariedad de los países con economías media y baja. Problemas que están relacionados con factores estructurales, tales como el menor acceso a estudios superiores, la pobreza de ingresos y de acceso a servicios de salud, así como con pautas patriarcales y ancestrales que imponen y naturalizan las uniones y matrimonios de niñas y adolescentes.
En respuesta a esta problemática, en el marco de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que coordina a más de 20 instituciones sectoriales desde el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Secretaría de las Mujeres, se impulsa un proyecto piloto en conjunto con el gobierno del estado de Chiapas.
¿Por qué un piloto en Chiapas? Porque Chiapas, junto con Guerrero, presenta la mayor tasa de fecundidad forzada de niñas, con 5.3 nacimientos por cada mil niñas de 12 a 14 años (contrasta con la Ciudad de México, donde la tasa es de 1.05 nacimientos por cada mil niñas de 12 a 14), en donde se registraron 996 nacimientos el año pasado, cerca de 10 por ciento de las 8 mil niñas madres que dan a luz cada año en el país. Será necesario movilizar relaciones de poder y trabajar directamente en contextos comunitarios a fin de romper con pautas culturales patriarcales y centenarias, y además porque se cuenta con la ventaja de que hay una gran voluntad política por parte del gobernador y de las autoridades del estado de Chiapas.
El proyecto piloto busca fortalecer la prevención, contribuir a la erradicación del embarazo infantil y adolescente, de las uniones infantiles tempranas y forzadas, y de la violencia sexual, además de garantizar la protección integral y restitución de derechos de las niñas madres.
Se desarrollará en tres municipios de Chiapas (con las mayores tasas de fecundidad de niñas y adolescentes y de población indígena) a fin de generar aprendizajes replicables para otras zonas del país, y se sustentará en el enfoque de derechos humanos, interculturalidad, perspectiva de género, de niñez y adolescencias. Se trata de un plan estratégico, toda vez que integra prevención, protección y restitución de derechos, y fortalece la coordinación entre sectores e instituciones de los tres órdenes de gobierno para crear y validar un modelo territorial interinstitucional para generar evidencia y escalar intervenciones en otros territorios del país que presentan condiciones semejantes.
Se partirá de un diagnóstico participativo comunitario y se desarrollarán jornadas comunitarias de sensibilización a madres y padres de familia, a autoridades y líderes, a docentes, personal de salud; se vincularán las actividades con proyectos productivos para las mujeres y acciones de articulación entre sector educativo y de bienestar, personal de salud y parteras tradicionales; se fortalecerán herramientas de detección temprana de casos, referencia, protección y restitución de derechos de niñas y adolescentes en situación de embarazo o maternidad.
Se fortalecerá el acceso efectivo y oportuno a información y a mayores niveles de escolaridad, a la educación integral en sexualidad y a servicios de salud sexual y reproductiva (para impedir embarazos subsecuentes, que incluyen servicios de interrupción del embarazo), difusión de campañas de información, así como acciones de monitoreo y seguimiento de proceso y de resultados, a escala federal, estatal y municipal.
Como resultados, esperamos contribuir a la erradicación de las uniones infantiles y forzadas y de las niñas y adolescentes madres, así como ampliar el horizonte educativo y la anticipación de proyectos de vida de las nuevas generaciones.
Tal como decía el gran pensador Jürgen Habermas –a quien recordamos a unos días de su muerte–, en Problemas de legitimación en el capitalismo tardío (Amorrortu Editores, 1995): “en una sociedad caracterizada por la distribución asimétrica de las oportunidades de vida, la exigencia de que los intereses legítimos sean generalizables opera como desestabilizador del sistema (…) el conflicto de clases del capitalismo liberal se ha vuelto latente y las crisis periódicas se han convertido en una crisis permanente y larvada. El Estado ha asumido una función sustitutiva del mercado como autorregulador del proceso económico”.
*Secretaria técnica del Conapo
