No Ana Luz, el culpable no es Rubén Rocha

María Margarita Free del Castillo

Encapsulado en la posición de no aportar ni un centavo y buscar echar abajo el Fideicomiso Pro-Jubilación Dinámica para colapsar a la Universidad Autónoma de Sinaloa, un segmento reducido de jubilados, mínimo, pretende atrapar, pescar en una especie de atarraya periodística, al gobernador Rubén Rocha Moya para achacarle la debacle financiera de la Casa Rosalina culpándolo de la creación de la Jubilación Dinámica Universitaria sin un esquema o sustento de financiamiento, lo cual es totalmente falso.

Los que inventan el señalamiento sobre “los orígenes de la crisis financiera” de la UAS para denostar a Rubén Rocha son integrantes del grupúsculo de trabajadores en retiro y algunos en activo a quienes el gobernador abrió la coyuntura -los propios jubilados la calificaron como democrática- otorgándoles en concesión una nueva Ley Orgánica que aperturó el voto individual y directo en las elecciones universitarias. La franquicia no la aprovecharon. En el proceso Rectoral los universitarios rechazaron a Denisse Díaz Quiñónez, candidata de los jubilados.

La estrategia contra el mandatario estatal la exhibió la jubilada Ana Luz Ruelas Mojardín, quien forma parte del grupo de escribanas y escribanos opositores al proyecto de Reingeniería Integral de la Universidad y a quien se le identifica con la secta que manipula Marco Antonio Medrano Palazuelos, Denisse Díaz Quiñónez, Florina García Bórquez y Florencio Posadas Segura, quienes insultan a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por haber girado la orden para rescatar financieramente a la Casa Rosalina y por haber pedido la creación de un Fideicomiso Pro-Jubilación.

Ana Luz Ruelas redactó: “aquella luminosa tarde de mayo de 1981, antes de concluir su periodo, al Rector de la UAS, Eduardo Franco (1977-1981) le temblaba la mano. Acostumbrado a firmar miles de documentos, lo hacía casi maquinalmente, pero ahora tendría que rubricar el nuevo Contrato Colectivo (de Trabajo) que incluía el derecho a la jubilación dinámica a los 25 años de servicio o a una edad biológica de 55 años que comprometía el futuro de la Universidad. A pesar de que el Comité Ejecutivo (Sindical), encabezado por Rubén Rocha Moya, desdeñó la necesidad de constituir un Fideicomiso para financiarlo, según testimonio de Eduardo Franco, terminó firmándoles”.

Según Ana Luz Ruelas ese mismo texto lo escribió hace casi dos décadas, el 10 de mayo de 2007, en el periódico Noroeste, y en aquel entonces lo tituló “La Universidad que se devoró a sí misma”. Así es: hace casi 20 años, la hoy jubilada, endilgaba al costo de la jubilación dinámica los problemas financieros de la Universidad. Según ella, los posteriores Rectores a Eduardo Franco eludieron el problema de la jubilación dinámica, “con excepción de Jorge Guevara Reynaga (1997-2001), que no pudo convencer al Sindicato de crear un Fideicomiso. Con Cuén (2007-2009) se constituyó el Fideicomiso y fracaso”.

La jubilada no revela, porque no le conviene, la periódica activación en los sucesivos regímenes Rectorales del grupúsculo al que pertenece, el cual, históricamente, ha rechazado la creación de un Fideicomiso. Incluso, para el gobierno de Claudia Sheinbaum, para las autoridades de la Secretaría de Educación Pública, hay un culpable reciente y visible de la crisis en la Universidad y es el grupúsculo que “tronó” el Fideicomiso 2018-2016, contrato que, de acuerdo a una corrida financiera, tuviera hoy más de 25 mil millones de pesos en bolsa, dinero suficientes para recapitalizarse y cubrir las prestaciones de retiro sin menoscabar las finanzas de la UAS.

Ubicado como protagonista, junto con Audómar Ahumada Quintero, en los sucesos que dieron origen a la jubilación dinámica, Florencio Posadas Segura relató en su Facebook que entre noviembre y diciembre de 1975 el Sindicato de Profesores Investigadores de la UAS (SPIUAS), emplazó a huelga con tres demandas centrales: reconocimiento del nuevo sindicato, aumento salarial del 40 por ciento y la firma del primer Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), que incluía la cláusula de jubilación dinámica, con un planteamiento original…”.

Según la versión de Posadas, que choca con la narrativa de Ana Luz Ruelas, “la propuesta enfrentó la resistencia del Rector Arturo Campos Román, del secretario de Educación Pública Víctor Bravo Ahuja y del propio presidente Luis Echeverría Álvarez, quienes se opusieron al sindicalismo independiente universitario. Incluso se intentó promover un sindicato paralelo cercano a la administración encabezado por el profesor preparatoriano Melchor Palafox Cota. Pero la base docente respaldó de forma masiva al SPIUAS y tras una huelga prolongada, en diciembre de 1975, se firmó el acuerdo de levantamiento, con todas las demandas aceptadas, incluida la jubilación dinámica”.

A diferencia de Posadas, Ana Luz Ruelas instala la creación de la jubilación dinámica, no en el periodo de Arturo Campos Román, sino en el siguiente, en el de Eduardo Franco (1977-1981). De hecho, la jubilación dinámica se concretizó entre 1976 y 1977 en el periodo de transición de la UAS, con la llegada de Franco a la Rectoría, quien se opuso a la creación de un Fideicomiso o de un esquema de aportaciones de los trabajadores. El control sindical de la UAS lo tenía en aquel entonces Audómar Ahumada y otros universitarios que se movían en la izquierda radical.

Rubén Rocha Moya lideró el sindicato en la UAS de 1980 a 1983. No fue el creador de la jubilación dinámica, como lo intenta hacer aparecer Ana Luz Ruelas. Después, Audómar fue Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (1985 a 1989). Y entre 1989 y 1992 Rubén Rocha se desempeñó como Secretario General de la UAS y posteriormente fue elegido Rector para el periodo 1993-1997. Rocha heredó una Universidad en crisis, convulsionada por los pleitos protagonizados por universitarios violentos, algunos con antecedentes penales.
Todo los Rectores y más los que ocuparon ese cargo en los últimos 25 años, etapa en la que número de jubilados se disparó desproporcionadamente, lidiaron, enfrentaron, la carga financiera generada por la jubilación dinámica. El problema ya estaba resuelto. Ya operaba un Fideicomiso que garantizaba el pago de la jubilación dinámica, pero lo “reventaron”.

Entonces, el origen del problema financiero que ocasiona la jubilación dinámica no recae en Rubén Rocha Moya, sino en el grupúsculo que se “lava las manos”, que trae la carga genética de la no aportación y no creación de un Fideicomiso.

La culpa la tiene ese grupúsculo que trata de direccionar los ataques contra el gobernador Rubén Rocha para ocultar la historia, para evadir su responsabilidad, para desviar la atención y buscar con sus narrativas mentirosas que los universitarios olviden que fueron ellos, Ana Luz Ruelas, Marco Antonio Medrano, Florina García, Denisse Díaz, Florencio Posadas y otros jubilados, quienes dieron muerte a aquel Fideicomiso que les garantizaba el pago de la prestación por más de 30 años y que ahora no quieren que se constituya otro, uno nuevo, pues indudablemente su propósito es colapsar a la Universidad y que caiga en la bancarrota.

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