Rocha y Cuén: el objetivo es salvar vidas

Richard Lizparraga Peiro 

El gobernador Rubén Rocha Moya no ha emitido ninguna crítica al trabajo del titular de la secretaría de Salud, Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien ha tenido que remar con las inercias y la resistencia para implementar medidas más drásticas contra el rebrote del coronavirus. 

El quehacer de Cuén Ojeda como responsable del Sector Salud sobrepasa lo aceptable, aunque un subordinado de Rocha Moya le coloca “piedras el camino” y le apuesta a un desajuste en la estructura de salud. 

Quien conspira contra Cuén conspira contra Rubén Rocha Moya. La responsabilidad del titular de Salud y la del gobernador es cuidar la salud y la vida de los sinaloense.    

La decisión final del megaconcierto celebrado el fin de año en Mazatlán recayó directamente en el gobernador Rubén Rocha Moya, pero chocó con la irresponsabilidad del alcalde Guillermo -El Químico- Benítez. 

Los costos políticos de la realización del evento “Bienvenido 2022” recayó ya en El Químico Benítez. La secretaría de Salud reaccionó de inmediato al repunte de contagios provocados por el tumulto.    

El gobernador Rubén Rocha Moya se sinceró al reconocer que el megaconcierto de fin de año en Mazatlán, pudiera ser evitado “pero no lo pudimos hacer”, lo cual exime de cualquier responsabilidad a Cuén Ojeda. 

Para evitar que una acción de esta naturaleza se repita en perjuicio de la salud y la vida de los sinaloenses, el secretario de Salud dijo que “fue una imprudencia; ya había un rebrote muy fuerte, (…) Yo lo dije en el momento, dije que no estaba de acuerdo con una situación de ese tipo por razones obvias, ya se habían suscitado incluso a 10 mil los contagios a nivel nacional”. 

La celebración de la gigantesca pachanga, enmarcada en los caprichos de El Químico Benítez, se realizó para saciar los apetitos económicos de una poderosa y millonaria casta de hoteleros del puerto.  

Cuén Ojeda ha permanecido al margen de los proyectos y jugadas políticas por la conservación del poder de El Químico Benítez, a quien todos conocen como un tipo tramposo y ladino, dispuesto a todo con tal de lograr que se cumplan sus caprichos. 

La celebración de la megafiesta no fue un reto para Cuén Ojeda, sino un desafío de parte del alcalde de Mazatlán al gobernador Rubén Rocha Moya, de quien recibió apoyo para acabar con la crisis política que amenazaba con desaforarlo.

El presidente de la Junta de Coordinación Política, Feliciano Castro calificó de inaceptables eventos como el de Mazatlán, «donde el presidente municipal se cree una isla y que él puede decidir, lo cierto es que, en situación de pandemia, es la autoridad sanitaria, bajo la conducción de la Presidencia de la República quien toma las riendas(…)».

En lo que está por venir, el gobernador Rubén Rocha Moya, el titular de Salud y los diputados de todas las facciones del Congreso Local son de la idea de que se cancele la celebración del Carnaval de Mazatlán si persisten los contagios y las muertes por la pandemia. 

La reacción insolente del presidente municipal es un “¡no me amenacen!”, dado a entender que no le importa la salud ni la vida de los habitantes de Mazatlán, convertido hoy por hoy en un “gigantesco foco” de contagios.    

El futuro del Carnaval será analizado esta semana en una reunión con la estructura del gobierno del estado y el responsable de Salud. El rebrote de contagiados ya ingresó a todas las áreas de Palacio de Gobierno y al Congreso Local. 

En el Tribunal Superior de Justicia tomaron medidas urgentes para impedir un aumento de infectados entre el personal. Todos los ayuntamientos reportan empleados y funcionarios de primer nivel infectados. 

Héctor Melesio Cuén trabaja en los límites que le impone la estructura con la que opera en el sector Salud, sin recibir ninguna crítica del mandatario estatal, pero con los obstáculos de un subordinado del gobernador que intenta demeritar su autoridad y hacerlo quedare mal ante su equipo, Rubén Rocha y la sociedad. 

El gobernador está interesado en salvar el mayor número de vida posible y no cabe duda de que cuenta con el mejor secretario de Salud a nivel nacional.    

El alcalde El Químico Benítez no cumple con su responsabilidad para frenar los contagios, congraciado con un grupo de hoteleros y restauranteros, a quienes lo único que le interesa es el dinero. 

El presidente municipal atenta contra la salud y la vida de los mazatlecos alimentando la pandemia con la celebración de actos multitudinarios públicos y privados. El munícipe y los empresarios insolidarios ante la crisis sanitaria, generan una falsa realidad como si la pandemia no existiera en Mazatlán. 

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