Rocha Moya ¿criminal en potencia?

Álvaro Aragón Ayala

El proditorio homicidio de Luis Enrique Ramírez, columnista de El Debate, perpetrado al inicio de la administración de Rubén Rocha Moya ofreció la lectura de la violencia que campea en Sinaloa y del viacrucis que cruzarían los periodistas al tratar de difundir la verdad en torno a ese crimen y al intentar revelar los entresijos del gobierno de la Cuarta Transformación inclinado a la construcción de escenarios falsos y asumir posiciones de agresividad criminal hacia el gremio de la comunicación.

Luis Enrique Ramírez fue asesinado a principios del mes de mayo del 2022. Rubén Rocha Moya y Sara Bruna Quiñonez, titular de la Fiscalía General de Justicia, especialista en la prefabricación de falsas “carpetas de investigación”, construyeron una relatoría fantasiosa, poco creíble, en torno al homicidio que permanece todavía impune. En efecto. El atentado no ha sido esclarecido. La Fiscalía divagó sobre las “relaciones” con el crimen organizado de los supuestos asesinos.

ROCHA Y SU RELACIÓN TORMENTOSA
Rubén Rocha Moya, quien en sus fricciones con los periodistas ofrece el rostro de un criminal en potencia, de un gobernador amargado, peleonero, agresivo, tomó dos caminos: 1.- El control de los medios de comunicación por medio de la cesión de millonarios contratos de publicidad. 2.- La criminalización y el linchamiento público de periodistas no ajustados a su agenda o “línea” de gobierno que critican o analizan su quehacer gubernamental. La satanización de comunicadores es el sello distintivo del régimen estatal de la 4T.

Decenas de millones de pesos han sido canalizados por Rubén Rocha en el maquillamiento de su imagen y en la difusión de sus discursos, estallando en cólera y en insultos contra los periodistas cuando le realizan preguntas que lo incomodan o que ponen en duda su ejercicio de gobierno. En el extremo del ridículo, para eludir su responsabilidad y no transparentar su gobierno, el mandatario se llama “perseguido” por los comunicadores.

EL LINCHAMIENTO ROCHISTA
Chismosos, seudoperiodistas, corruptos, carroñeros, chayoteros, son algunos calificativos usados contra los periodistas por Rubén Rocha, quien no ha logrado transmitir a la sociedad credibilidad hacia su gobierno por el uso constante de mentiras. El quehacer gubernamental del mandatario estatal está plagado de evidencias de rapiñaje y corrupción. El nepotismo anidado en la estructura de gobierno revela una especie de “negocio familiar” soterrado.

El modelo de relación que exige el gobierno de Rubén Rocha Moya con la prensa que ha comprado es el de la sumisión y la lambisconería. Reclama cero ataques contra él y sus colaboradores de parte de los comunicadores a quienes paga millonarias cantidades de dinero, y les exige, además, demonizar a los periodistas que critican su ejercicio de gobierno y su comportamiento déspota y criminal con los informadores de a pie.

DE LA AGRESIVIDAD AL ASESINATO
Más de 14 periodistas que han colocado en el “ojo del huracán” a la administración estatal han descrito los arrebatos “emocionales” del gobernador, temperamento que califican como riesgoso ya que Rubén Rocha pudiera romper la barrera de la agresividad verbal, del insulto, para pasar al asesinato de periodistas incómodos. Sobre esos comunicadores existe la consigna de callarlos, tope en lo que tope.

El gobernador es abrazado constantemente por la ira y se desquicia, rayando en la ceguera, pues ninguna estrategia de manejo de su imagen y de descrédito de sus opositores alcanza la proyección y los grados de veracidad que él reclama. Sus aliados, en busca de conservar sus contratos publicitarios, ya difundieron una lista de periodistas a los que el gobernador Rubén Rocha “trae apuntados”.

LOS ODIADOS COMUNICADORES
Los periodistas, analistas y columnistas criminalizados y perseguidos por Rubén Rocha son: Ernesto Hernández Norzagaray, Alvaro Aragón Ayala, Bernardino Chávez, Ana Laura Arellanes, Juan Manuel Partida Valdez, Wilfrido Ibarra Escobar, José Luis López Duarte, Alfonso Carlos Ontiveros Salas, Julio Cesar Juárez Solorza (Juacer), Antonio Quevedo Susunaga, Felipe Manzanarez, Miguel Alberto Ortiz Mata, Osvaldo Villaseñor, entre otros.

El programa “Punto Universitario” transmitido por Radio UAS es toda una pesadilla para el rochismo. Los colaboradores de esta emisión vierten sus opiniones bajo la amenaza de la agresión física. Quienes conocen el temperamento “caliente” del gobernador aseguran que puede pasar el umbral de la injuria o del escarnio público para incurrir en el asesinato con tal de silenciar las voces críticas.

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