Incapacidad gubernamental para conciliar

Alfonso Carlos Ontiveros Salas

Mandar a la policía a intimidar a los manifestantes que exigen presión justos al maíz y el trigo, es un aviso de la incapacidad para resolver conflictos por la vía de la negociación

La fuerza policial es para reprimir y no para resolver problemas de carácter social y económico como es el caso de las demandas que se ponen a consideración del gobierno por los productores agrícolas. La amenaza aleja soluciones, el diálogo resuelve conflictos.

Se ve la ausencia de operadores políticos y conciliadores por parte del gobierno. La manifestación que, aunque esperada, causa irritación porque los productores no se someten a la imposición gubernamental de los precios de garantía.

Aun con ese problema que afecta la tranquilidad ciudadana, el gobierno no cede en su propósito de mantenerse distraído con el conflicto que también tiene contra la Universidad Autonoma de Sinaloa.
Sigue provocando demandas a través de sus esbirros contra autoridades universitarias en las que perversamente se prefabrican hechos para seguir con esas acciones de persecución política.

Ahora en el escenario del conflicto universitario promovido por el gobierno con su Ley de Educación Superior, aparece extrañamente el dirigente de Movimiento Ciudadano Sergio Torres, manifestando señalamientos que se suman a los que reiteradamente surgen del gobierno contra la UAS.

Puede ser que su interés sea la búsqueda de acuerdos políticos con Morena y verse favorecido en la próxima contienda electoral. Pertenencia partidista parece que no la tiene.

El gobierno del Estado debe preocuparse por atender y resolver problemas que le competen como este de los productores agrícolas y no mostrando su incapacidad en el conflicto contra la UAS.

Por lo pronto, habrá que tomar precauciones, debemos proveernos de combustible, las actividades agendadas deben atenderse. La parálisis del transporte colectivo, las actividades educativas y las comerciales pueden ocasionar el caos en el Estado.

Las tomas de instalaciones estratégicas pueden continuar. La demanda de los productores es justa y la respuesta del gobierno puede ser la represión. El tiempo siempre es el mejor orientador.

La capacidad negociadora del gobierno hasta hoy no ha sido capaz de convencer, la irritación de los manifestantes continúa. El precio de garantía exigido deberá ser una realidad.

Mientras eso ocurre, la defensa legal continúa cosechando éxitos. Se inicia una nueva etapa procesal, el cumplimiento de las suspensiones otorgadas y el castigo a los que las violaron o están violando.

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