Ley Trasciende suma aliados; otras asociaciones impulsan iniciativas a favor de la eutanasia

Organizaciones civiles de distintos estados respaldan la causa y promueven acciones para legalizar la asistencia médica para morir en México

Venessa Rivas

La discusión en torno a la denominada Ley Trasciende continúa generando adhesiones en distintos sectores de la sociedad civil, al grado de que otras organizaciones han comenzado a impulsar iniciativas paralelas con el objetivo de avanzar en la legalización de la eutanasia y la asistencia médica para morir en México. En Chihuahua se discute la iniciativa para la Ley de Voluntad Anticipada relacionada con la ortotanasia.

Así lo informó Samara Martínez, principal impulsora de la Ley Trasciende, quien señaló que el movimiento ha logrado trascender el ámbito individual para convertirse en una causa respaldada por académicos, activistas, organizaciones civiles y ciudadanos interesados en garantizar una muerte digna para personas con enfermedades incurables.

Entre las agrupaciones que se han sumado a esta lucha destaca la asociación Libertad para Morir, encabezada por la doctora Asunción Álvarez del Río, reconocida bioeticista mexicana que desde el ámbito académico ha respaldado la propuesta impulsada por Martínez.

La activista explicó que el 14 de junio dicha organización presentó una iniciativa ciudadana en la Ciudad de México, con el propósito de promover cambios legislativos en el ámbito local que permitan avanzar en la despenalización de la asistencia médica para morir.

Frente al Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, Asunción Álvarez del Río, Aureliem Guilabert, Blanca Rico y Martha Lamas. integrantes de colectivos a favor de la eutanasia presentaron la primera iniciativa ciudadana para la Ley de Asistencia Médica, que propone que personas adultas con enfermedades graves e incurables que les generan sufrimiento físico o mental intolerable, puedan decidir poner fin a su vida.

Samara Martínez destacó que la aparición de nuevas propuestas representa el fortalecimiento del movimiento nacional. Señaló que el activismo requiere sumar voces desde diferentes perspectivas para aumentar las posibilidades de que las reformas lleguen a concretarse.

Indicó que uno de los objetivos de la Ley Trasciende ha sido precisamente motivar a más personas y organizaciones a impulsar acciones similares en distintas entidades del país, generando una red de apoyo que mantenga vigente la discusión sobre los derechos de los pacientes al final de la vida.

La iniciativa promovida por Libertad para Morir contempla la recolección de miles de firmas ciudadanas para respaldar la propuesta ante las autoridades de la capital del país. A diferencia de la Ley Trasciende, explicó, se trata de un mecanismo ciudadano enfocado inicialmente en la legislación local de la Ciudad de México.

Samara Martínez reiteró que continuará impulsando la Ley Trasciende durante los próximos meses y expresó su confianza en que la propuesta avance este año. Agradeció el respaldo recibido por parte de la ciudadanía y afirmó que la suma de organizaciones, especialistas y activistas fortalece la posibilidad de lograr cambios legislativos que permitan garantizar una muerte digna para quienes enfrentan enfermedades irreversibles.

En Chihuahua, también se propuso una iniciativa para la Ley de Voluntad Anticipada busca regularizar esta figura jurídica y establecer un marco normativo claro para que cualquier persona pueda manifestar por escrito su decisión respecto a los tratamientos médicos que desea o no recibir en caso de padecer una enfermedad terminal o una condición irreversible. El documento podría tramitarse ante un notario público o en instituciones de salud, siempre con la presencia de testigos que den fe de la voluntad expresada por el paciente.

El proyecto impulsado por la diputada del partido Morena, Jael Argüelles también busca otorgar certeza jurídica tanto al personal médico como a los familiares, al establecer que no incurrirán en responsabilidad cuando actúen conforme a los deseos previamente manifestados por la persona. De esta manera, se garantiza el respeto a la autonomía del paciente y se evitan conflictos legales o familiares al momento de tomar decisiones sobre su atención médica.

Se aclaró que esta figura es distinta a la eutanasia, ya que no implica provocar la muerte de una persona. En cambio, está relacionada con la ortotanasia, concepto que consiste en permitir que el proceso natural de la muerte siga su curso, evitando tratamientos o procedimientos que únicamente prolongan el sufrimiento sin ofrecer una expectativa real de recuperación o de mejora en la calidad de vida.

Como ejemplo, una persona diagnosticada con una enfermedad incurable, crónica o terminal podría dejar asentado en un documento que no desea ser sometida a cirugías, tratamientos invasivos o medidas extraordinarias para prolongar su vida. Con ello, cuando llegue ese momento, el personal médico y los familiares tendrían la certeza de que están respetando la voluntad del paciente y actuando dentro de lo que marca la ley.

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