Pulso Métrica: artefacto demoscópico para la élite sinaloense
Alvaro Aragón Ayala
En el escenario político de Sinaloa, la circulación del documento PM-SIN-2026-003, atribuido a la firma Pulso Métrica, no contiene elementos para leerse como un ejercicio de medición estadística, sino como una pieza de ingeniería narrativa. Bajo la apariencia de un estudio de opinión empresarial, el informe —firmado por Alejandro Ruiz Peña— se revela como un instrumento de señalización estratégica diseñado para moldear la percepción de las élites antes que para reflejar el sentir del electorado.
Desde la ciencia política, el estudio carece de los atributos mínimos para ser considerado una encuesta de opinión pública. Al basarse en una muestra intencional (no probabilística) de apenas 100 entrevistas cara a cara con cuadros directivos y empresariales en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis y Guasave, el ejercicio incurre en un sesgo de selección estructural. No registra la voz la voz de Sinaloa, sino la de un microsistema de élite cuyos intereses económicos y políticos condicionan el resultado a priori.
Metodológicamente, la ausencia de un marco muestral verificable, la ambigüedad sobre su financiamiento —donde se contradice el carácter “confidencial por encargo” con el uso de “recursos propios”— y la nula trazabilidad de la firma consultora, sitúan a este documento en la categoría de “pseudo-encuesta” o instrumento de advocacy.
La fortaleza —o debilidad— de una herramienta demoscópica radica en la construcción de su batería de reactivos y la selección de los sujetos evaluados. Aquí, el diseño del “estudio” es revelador por lo que silencia. El documento concentra su atención en un bloque compacto de perfiles empresariales y una sola figura de Morena. “Evalúa” a Agustín Coppel, Jesús Vizcarra, Martha Reyes, Manuel Clouthier, Sergio Esquer y Heriberto Félix; sumando a la Senadora Imelda Castro como único referente de Morena.
Sin embargo, el vacío de información es total respecto a actores con peso territorial y capital político vigente. El estudio omite deliberadamente a figuras como Enrique Inzunza Cázarez y Juan de Dios Gámez, piezas clave del andamiaje morenista; Mario Zamora Gastélum y Paloma Sánchez, referentes de la oposición priista legislativa. Y a Julio Berdegué, perfil con proyección técnica y política y cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Esta exclusión “metodológica” e intencional invalida el estudio como un análisis de competitividad real. Al eliminar estas variables del espectro de opciones, se genera un escenario artificial donde los perfiles empresariales no compiten contra el aparato político tradicional, sino en un vacío creado a medida para resaltar su “viabilidad”.
En el léxico de los encuestólogos, el estudio pone énfasis en el rechazo (voto negativo). Al colocar a Imelda Castro con el mayor índice de resistencia, mientras los perfiles empresariales mantienen saldos de opinión favorables, el documento busca fijar un marco de contraste usando el “Negative Equity” como arma política contra la Senadora de la República.
El metaanálisis del estudio/“encuesta” sugiere que su objetivo es la “configuración de escenarios” para intentar normalizar la idea de que la política profesional está agotada y que el “perfil externo” empresarial es la única salida competitiva. Al preguntar “independientemente de los partidos”, se intenta desvincular el activo de la marca partidista —fundamental en la ciencia política moderna— para privilegiar el capital individual de los de los dueños del dinero en Sinaloa.
Ubicando este estudio en la escala de credibilidad demoscópica, su valor es marginal como predictor electoral. Es un artefacto de intervención temprana. Pulso Métrica está intentando construir la termodinámica del proceso. Es un mensaje enviado por circuitos cerrados para generar una percepción de “inevitabilidad” empresarial, desgastar perfiles específicos de Morena y, sobre todo, para tantear el terreno de una posible coalición de intereses que prescinda de los liderazgos partidistas tradicionales que hoy fueron, significativamente, ignorados.
Nota de Análisis: En política, lo que no se mide, no existe. Pero lo que se mide con exclusiones intencionadas, busca sustituir la realidad por una narrativa de conveniencia, en estado caso, a modo de los intereses de un reducido segmento de empresarios.
