México falla en vacunación contra VPH; persisten muertes por cáncer prevenible

Elizabeth Santiago

México enfrenta un rezago en la cobertura de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), con niveles por debajo del 70% en instituciones públicas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Vacunología.

En el expediente clínico no hay espacio para dudas. Solo para el diagnóstico y el procedimiento. A Josefina le hicieron el papanicolaou, le hablaron de una lesión, le ordenaron estudios, le programaron un cono quirúrgico, pero nadie le explicó qué era, si el virus estaba activo, si era grave, si le pasaría algo.

“Me dijeron que me debían hacer un cono (…) pero no entendía si tenía VPH, ni qué era eso que me estaban dicendo, si tenía cáncer, pasé muy malas noches pensando que era cáncer, me sentía mal porque no sabía cómo eran estas cosas y sentía que había sido mi culpa”, afirmó.

El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente y afecta a la mayoría de las personas sexualmente activas, alrededor de 8 de cada 10, en algún momento de su vida. No obstante y a pesar de que se cuenta con una vacuna eficaz, este atraso en la inmunización sigue traduciéndose en miles de casos y muertes por cáncer cervicouterino cada año en el país.

Este tipo de cáncer, asociado en más del 99% de los casos al VPH, provoca alrededor de 13 mil nuevos diagnósticos y más de 4 mil muertes anuales, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
“Me dio miedo y vergüenza porque no tenía información”.

Pacientes que fueron diagnosticadas reconocen que el miedo y la desinformación alrededor de esta enfermedad complica las consultas y los diagnósticos oportunos.

Carolina fue diagnosticada hace tres años. Pero el diagnóstico, cuenta, llegó así nada más, sin mayor información. Nadie le explicó cómo vivir con el virus, ni cada cuánto debía hacerse estudios, si su pareja debía tratarse también. Cuando preguntó por la vacuna, le dijeron que ya no le serviría. Y ahí quedó la conversación.

“Hoy ya sé que tu cuerpo lo puede eliminar, pero en ese tiempo estuve en crisis con mi pareja, me dijo que yo fui infiel y me dio miedo y vergüenza, hasta que le dije a mi mamá y me llevó con el médico particular que me explicó muchas cosas, que por pena no quería preguntar”, confesó.


En muchos casos, el propio cuerpo elimina el virus de manera natural. Se estima que alrededor del 80% de las infecciones desaparecen en un periodo de uno a dos años, sin necesidad de tratamiento.

Hoy, Carolina sabe que esto ocurre porque el sistema inmunológico logra controlar o eliminar el virus, evitando que cause daño en las células.

Sin embargo, en algunos casos el virus no se elimina y permanece en el organismo, el virus persiste y puede provocar lesiones que, sin atención oportuna, evolucionan a cáncer.

La ginecóloga y obstetra Jazmín Jasso advirtió en entrevista con La Silla Rota que uno de los principales obstáculos para prevenir este tipo de cáncer en México es precisamente la baja cobertura de vacunación, agravada por años de enfoque limitado en niñas y por la interrupción de campañas durante la pandemia.

México inició la vacunación contra el VPH en 2008, pero durante años el esquema se centró únicamente en niñas de quinto de primaria.

“Apenas hace dos años estamos incluyendo a los varones en toda esta parte”, explicó Jasso.

En contraste, países como Australia y Escocia han implementado esquemas universales desde hace años, lo que les ha permitido proyectar la eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública en las próximas décadas, según la Organización Mundial de la Salud.

Otro factor que limita la vacunación es el estigma alrededor del virus. “El principal problema es la desinformación. Se cree que el VPH es igual a cáncer, cuando hay un largo proceso que puede detectarse y tratarse antes de llegar a eso”, explicó la especialista.

Pandemia agravó el problema

 La pandemia de covid-19 profundizó el rezago.

“Se suspendieron las campañas de vacunación y también las acciones preventivas como las citologías cervicales, lo que aumenta el riesgo de detectar cáncer en etapas más avanzadas”, señaló Jasso.

De acuerdo con la especialista, en ese periodo la cobertura cayó drásticamente y, aunque ha habido recuperación, persisten brechas importantes.

Un análisis de la Asociación Mexicana de Vacunología reveló inconsistencias en la aplicación de la vacuna.

Entre 2012 y 2023 alrededor de 6.8 millones de dosis no fueron aplicadas, además se detectaron diferencias entre dosis adquiridas y administradas

Instituciones como el IMSS y el ISSSTE reportaron coberturas por debajo del 70% durante varios años, lejos de la meta internacional de al menos 90%.

La disponibilidad de la vacuna también varía según la región.

“En el centro del país es más fácil encontrarla, pero en estados como Chiapas u Oaxaca es muy difícil acceder a ella en centros de salud”, explicó Jasso.

A esto se suma el costo en el sector privado, donde el esquema completo puede alcanzar entre 10 mil y 15 mil pesos, lo que limita su acceso en poblaciones vulnerables.

Un cáncer prevenible

Actualmente, el cáncer cervicouterino es una de las principales causas de muerte en mujeres mexicanas, con tasas cercanas a 10 fallecimientos por cada 100 mil, según el Inegi.

“Las mujeres en México se siguen muriendo de un cáncer totalmente prevenible, y eso es una tragedia”, concluyó Jasso.

Actualmente, apuntó la ginecóloga, México utiliza la vacuna Gardasil 9, que protege contra los serotipos más frecuentemente asociados al cáncer.

¿Quién debe vacunarse contra el VPH y cuándo?

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) está dirigida principalmente a niñas, niños y adolescentes antes del inicio de la vida sexual, ya que ofrece mayor protección en etapas tempranas.
En México, el esquema del programa nacional contempla:

    • niñas de entre 9 y 11 años (principal población objetivo) 
    • recientemente también niños, como parte de la ampliación de cobertura 

En el sector privado, la vacuna puede aplicarse en mujeres y hombres desde los 9 hasta los 45 años, dependiendo del esquema médico.

La vacuna permite prevenir los tipos de virus que causan la mayoría de estos cánceres, por lo que especialistas recomiendan su aplicación antes de la exposición al virus.

Actualmente, el sistema de salud utiliza la vacuna Gardasil 9, que protege contra los serotipos más frecuentes asociados al desarrollo de cáncer.

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