La extinción de la “célula externa” de la UAS
Álvaro Aragón Ayala
Es el ocaso. Fracturada, dividida en dos facciones, la célula de jubilados universitarios pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social y una minoría de académicos en rebeldía, operados por la ruinosa y dañina “vieja guardia” de la antigua Universidad del Caos, en sociedad con abogados maliciosos que se disputan las utilidades económicas que arrojarán las “demandas del espectáculo”, entró en la última fase de su extinción: las querellas laborales o los amparos sin poseer argumentos jurídico en contra de la nueva Universidad Autónoma de Sinaloa para intentar que pague una doble jubilación sin aportar ni un centavo. Los litigios serán el sepulcro de los opositores a la Universidad del Conocimiento.
Orita, el pleito caliente entre los líderes senescentes o dinosáuricos y sus “paladines del derecho” es por el acarreo, caza o afiliación de extrabajadores y virtuales empleados en activo que pretenden demandar con libelos infamatorios o “manifiestos políticos” a la UAS ya que rechazan contribuir o que se les agregue a los modelos creados y aprobados por la Secretaría de Educación Pública con el propósito de darle soporte y viabilidad financiera a la Casa Rosalina para que pueda prevalecer la jubilación dinámica. El enfrentamiento es por los no solidarios, por tratar de convencerlos de que sus abogados son la mejor opción para “ganarle” en los tribunales a la Universidad, aunque eso de antemano ya saben que es una mentira.
La fragmentación del grupúsculo es evidencia de su crisis interna; de que lo que importa es el negocio que generarán los litigios, no la Universidad. El jubilado Marco Antonio Medrano Palazuelos, quien comanda una de las facciones fustiga a Florina García Bórquez, sempiterna presidenta de la Asociación de Jubilados, quien, en un arranque de prepotencia, en Los Mochis, rugió que “no puede haber dos asociaciones” en un evento en el que los medranistas le censuraron su autoritarismo. De los dos grupos, ninguno tiene posibilidades de ganar querellas o amparos contra la Universidad. No hay materia jurídica para proceder contra la institución y sus directivos, sólo elementos emocionales.
En las Universidades Públicas existe una constante: los grupos que operan en su interior desaparecen, mueren o se extinguen, cuando pierden elecciones, cuando son derrotados en las consultas y cuando se ganan el rechazo de las mayorías por emplazar usar a estudiantes en acciones de desestabilización. En la UAS no existe una “corriente” opositora con cabeza propia. La agitación y el antagonismo a las políticas institucionales viene de afuera. En el exterior se cocinó la candidatura por la Rectoría de la universitaria Denisse Díaz Quiñónez, impulsada por Marco Antonio Medrano; sin embargo, fracasó el plan de retornar con Denisse a la Universidad del Caos. La comunidad universitaria les negó el apoyo. La caída de ese proyecto los marcó.
Los universitarios en activo aprobaron y legitimaron la Reingeniería Integral. En una consulta abierta, democrática, autorizaron una reforma a fondo, académica, financiera, laboral y administrativa de la Universidad. En otra consulta laboral, en la que participaron los externos, los jubilados, el voto fue a favor de la creación de sistemas para rescatar la Casa Rosalina en crisis por el pago anual de 2 mil millones 400 mil pesos que representa la nómina de más de 5 mil 800 trabajadores en retiro. Las deducciones y el Fideicomiso son los instrumentos que fueron aprobados por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y la Secretaría de Educación Pública para evitar la quiebra e inviabilidad financiera de la institución.
El grupúsculo de pensionados del IMSS, ya dividido en dos, avanza entonces al precipicio. A su propia extinción. Opera contra el salvamento de la Universidad. Va rumbo a los tribunales con “manifiestos políticos” con disfraz de demandas laborales o amparos. Reclama el pago íntegro de la doble jubilación y busca reventar el Fideicomiso. Ahí radica, en esa “jugada leguleya”, su pronta desaparición. El proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es acabar con las dobles jubilaciones. La SEP rechaza que se use el presupuesto ordinario en el pago de las prestaciones de retiro. La Suprema Corte de Justicia de la Nación consideró inconstitucionales las dobles jubilaciones y calificó como constitucionales la aportación a fondos o Fideicomisos para conservar las jubilaciones “extralegales”.
El final es de pronósticos reservados porque lo peor podría estar por venir. Hay jurisprudencia con la cual la Corte Federal puede emitir sentencia para que desaparezca la jubilación dinámica. Si los litigios escalan y llegan ante la SCJN, ante el alto Tribunal Federal, se corre ese riesgo. La UAS no recibe dinero para pagar jubilaciones, por tanto, el Estado Mexicano/gobierno federal no puede obligarla, de hecho, a que la otorgue íntegramente sin ninguna aportación de los beneficiados, porque, además, no aparece etiquetada en el presupuesto que anualmente se le entrega. Tampoco puede exigir a la SEP ni a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a que financie la prestación porque ninguna de las dependencias la autorizó y porque no está contemplada en la Constitución ni en la Ley Federal del Trabajo.
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