Los incrementos de los seguros privados golpean la salud (y el bolsillo) de los mexicanos

Dulce Soto

A partir de este año, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) hizo cambios para que las aseguradoras ya no deduzcan el IVA de las indemnizaciones de sus clientes como si se tratara de un gasto propio.

Esta medida que se aprobó en la Ley de Ingresos 2026 amenaza con incrementar los precios de todos los seguros privados, incluso más de lo previsto anualmente por la inflación.

Algunos analistas estiman que los seguros aumenten entre 10 y 20% en general, lo que ya causa preocupación entre algunas de las 14 millones de personas que en 2024 tenían un seguro de gastos médicos mayores, que financia la atención médica ante un accidente, enfermedad o incidente de salud.

La inquietud recae sobre dos posibilidades: continuar pagando un seguro privado que cada año aumenta sus precios o no poder hacerlo ya y quedar a merced del sistema de salud público.

Respecto a la segunda opción, el gobierno anunció que en marzo arrancará el camino al Sistema Universal de Salud con la credencialización de la población . Esta estrategia busca que las personas se puedan atender en cualquier hospital, del IMSS, ISSSTE o IMSS Bienestar, sin importar su afiliación, a través del intercambio de servicios entre las instituciones.

Pero se espera que esto funcione hasta 2027, mientras tanto, el sistema sanitario todavía registra carencias y tiempos largos de espera.

Actualmente, 44.5 millones de personas carecen de acceso a los servicios de salud, un indicador que se duplicó desde 2018, cuando había 20.1 millones en esta condición.

A lo que se suma que seis de cada 10 personas se atendieron en establecimientos privados o farmacias en 2024, lo que contribuye a que México sea el país con el segundo gasto de bolsillo más grande de la OCDE. De la inversión en salud, 39% proviene de los hogares mexicanos.

Judith Méndez, analista del Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP), alertó que el cambio fiscal presionaría más al sistema y al bolsillo de los mexicanos.

“Si no estás logrando tener un sistema de salud público que tenga una tasa de atención por arriba del 50% y tu gasto de bolsillo está elevado y, efectivamente, sube el costo de estos seguros, es otra manera de complicar todavía más el acceso al sistema de salud”, subrayó la experta.

Empobrecerse por atención médica

El miedo es latente porque en México hay casos de personas que se empobrecen o afectan fuertemente sus finanzas al pagar por atención médica.

Judith Méndez estimó en un estudio que 857,000 familias tuvieron un gasto en salud catastrófico y empobrecedor en 2024. Esto significa que el dinero que gastaron en servicios de salud superó el 30% de los ingresos totales del hogar.

Muchos mexicanos no pueden pagar los costos de los hospitales privados incluso con seguro médico, por eso son comunes las recaudaciones de fondos en el país para colaborar con los gastos.

Es el caso de la familia de Alexa Loera, una niña con epilepsia y encefalitis autoinmune. En 2023 recibió un tratamiento exitoso, pero recayó el año pasado y sus padres buscan apoyo para los gastos médicos en la plataforma GoFundMe.

Agotamos todos nuestros ahorros e incluso vendimos nuestra casa para cubrir las hospitalizaciones y especialistas”, Padres de niña con epilepsia

Por eso es que los seguros privados representan una oportunidad de acceder a la salud en algunos casos ya que puede significar también la posibilidad de atender pronto una urgencia, ante los tardados tiempos del sistema de salud público.

Actualmente, en México, solo 10.6% de la población contaba con seguro de gastos médicos mayores en 2024, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). El porcentaje cambia según la región. En Chiapas, por ejemplo, baja a 1.5%, y en Nuevo León sube a 37%.

E incluso con los aumentos de precios, estimaciones de Moody’s Local consideran que la industria aseguradora crecerá 9.6% en 2026.

Para Méndez, experta en finanzas y salud, será necesario acumular evidencia para observar los impactos en caso de que se concrete el incremento de los costos de los seguros.

Detalló que se deberá analizar la inflación en este sector y si este cambio lleva a que menos personas paguen por o mantengan su póliza.

“Todavía tendremos que ver qué ocurre. Sin embargo, si efectivamente se aumentan los costos de estos seguros, va a haber una parte de mercado actual que probablemente salga”, indicó.

Por su parte, Javier Sepúlveda, de la organización civil Vertebra, pidió que estas contrataciones se regulen con transparencia.

“Lo que estamos tratando es ayudar a la ciudadanía a que se frenen los abusos que cometen algunas compañías aseguradoras y algunos hospitales privados”, declaró en una conferencia de prensa.

Atención pública y privada

Las personas que pudieran perder su seguro privado, se enfrentarían a las fallas del sistema público, donde, a veces se enfrentan carencias y desabasto de insumos, y los familiares de los pacientes deben comprarlos por su cuenta.

También, a tiempos de espera por lo general largos, dependiendo de la saturación de las instituciones de salud públicas.

“Estas personas, incluso con seguridad social, se enfrentarían a estar en la típica lista de espera y a esperar que haya recursos para atención como para tratamientos”, explicó Méndez.

Ante la espera de ver qué sucede con este cambio, la AMIS afirmó que “aún es prematuro anticipar o determinar cualquier efecto en las primas de seguros” y reiteró que las pólizas, coberturas y condiciones varían entre compañías ramos y perfiles, por lo que recomendó a los asegurados consultar su caso de manera individual.

“Por lo que no resulta adecuado realizar estimaciones generalizadas”, explicó en un posicionamiento.

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