Marcaje en tiempo real, la nueva arma de Trump contra cárteles mexicanos

Juan Carlos Rodríguez

Los golpes a los cárteles mexicanos de la droga en Estados Unidos ahora se dan en cuestión de minutos y las investigaciones se realizan en tiempo real. La responsable de esta respuesta es la reciente Célula Nacional de Fusión Interinstitucional de Estados Unidos (NIFC siglas en inglés).

La NIFC está alojada en el Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) y se ha convertido en uno de los instrumentos más relevantes del gobierno del presidente Donald Trump para enfrentar amenazas complejas como el crimen organizado transnacional, los cárteles de la droga y redes vinculadas al terrorismo y financiamiento ilícito.

Forma parte de una iniciativa de Estados Unidos diseñada para unificar el trabajo de las fuerzas del orden, las fuerzas armadas y la comunidad de inteligencia para desmantelar organizaciones terroristas extranjeras, cárteles criminales y pandillas.

Según datos de la Dirección Nacional de Inteligencia de EU (ODNI siglas en inglés), la Célula de Fusión ha diseñado operativos que facilitaron más de tres mil arrestos y la incautación de más de 70 toneladas de narcóticos.

Aunque su existencia fue confirmada públicamente apenas en octubre de 2025, la NIFC ha representado un cambio estructural en la forma en que la Casa Blanca y las agencias de seguridad producen, procesan y utilizan información de inteligencia, al romper la división histórica entre análisis estratégico y operaciones en campo.

La estrategia de la NIFC se basa en la llamada inteligencia accionable, enfocada en debilitar a los cárteles mexicanos mediante información operativa en tiempo real

El secreto de la estrategia de la NIFC, que ha enfocado sus esfuerzos en debilitar a los cárteles mexicanos, es la llamada “inteligencia accionable”. A diferencia de otros centros de análisis, la NIFC fue diseñada para fusionar información en tiempo real proveniente de múltiples agencias federales, tales como la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigación(FBI), la Administración para el Control de Drogas(DEA), el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

La novedad de la Célula de Fusión consiste en que personal altamente capacitado en análisis de datos y utilización de herramientas de inteligencia artificial transforma rápidamente los datos recibidos por las agencias en instrucciones que permiten tomar decisiones rápidas y efectivas, lo que transforma datos brutos en conocimientos claros sobre como atacar las amenazas.

“Ese es un ejemplo claro de lo que tendría que hacer en México el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública”, afirma Alberto Guerrero Baena, consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales.

La NIFC reúne prácticamente a todas las entidades de Estados Unidos involucradas en la agenda de seguridad, así como a policías, guardias, inteligencia militar y fiscalías; y algo primordial: incluye a agencias financieras-Alberto Guerrero Baena, integrante de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos

“La NIFC reúne prácticamente a todas las entidades de Estados Unidos involucradas en la agenda de seguridad, así como a policías, guardias, inteligencia militar y fiscalías. Y algo primordial: incluye a agencias financieras”, señala Guerrero Baena, quien forma parte de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos.

“En México la Unidad de Inteligencia Financiera la tenemos enclavada en la Secretaría de Hacienda, cuando bien podría caber dentro del Sistema Nacional de Seguridad Pública para atacar las estructuras financieras del crimen organizado y así diseñar acciones que peguen en el corazón del crimen organizado”, agregó.

Gabbard, la autora intelectual

El cerebro detrás de la creación de la NIFC es Tulsi Gabbard, titular de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y asesora principal del presidente Trump, el Consejo de Seguridad Nacional y el Consejo de Seguridad Nacional en asuntos de inteligencia relacionados con la seguridad nacional.

Con 44 años y su característico mechón blanco que contrasta con su melena negra, Gabbard está a cargo de un aparato que incluye elCentro Nacional de Contraterrorismo, el Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad, el Centro Nacional de Inteligencia contra Amenazas Cibernéticas y el Centro contra la Influencia Maligna Extranjera.

En una reunión celebrada a finales del año pasado, a la que acudieron el presidente Donald Trump, los secretarios del gabinete de seguridad y los titulares de las agencias investigación, Gabbard hizo un recuento de los principales logros de la Célula de Fusión, todos ellos vinculados con grupos delictivos de México.

Nuestra Célula de Fusión apoyó tanto a las autoridades estadounidenses como a las mexicanas para el arresto de un jefe del cártel de Sinaloa, ‘El Pato’, en Ciudad Juárez, México, así como de sus tres principales lavadores de dinero– Tulsi Gabbard, titular de la DNI

“Nuestra Célula de Fusión apoyó tanto a las autoridades estadounidenses como a las mexicanas, para el arresto de un jefe del cártel de Sinaloa, “El Pato”, en Ciudad Juárez, México, así como de sus tres principales lavadores de dinero. También colaboró estrechamente con el Servicio de Alguaciles, lo que condujo al arresto de otro peligroso miembro del cártel de Sinaloa, responsable de rastrear enormes cantidades de cocaína”, expuso Gabbard.

“Diré que el último ejemplo que compartiré es probablemente el más insidioso: proporcionar inteligencia a las autoridades mexicanas que condujo al arresto de una traficante de bebés afiliada al cártel CJNG, llamada La Diabla. Toda su operación lucrativa se centraba en atraer a mujeres embarazadas, realizar cesáreas ilegales, extraer órganos y vender bebés recién nacidos”, relató.

Los egos quedan a un lado

Según la DNI, el objetivo central de la Célula de Fusión es eliminar los canales independientes de información y garantizar un flujo bidireccional de datos entre la comunidad de inteligencia y las agencias encargadas de ejecutar arrestos, decomisos y operativos contra organizaciones criminales.

Este modelo responde a una preocupación de larga data en Washington: la fragmentación de información que permitió, por ejemplo, los fallos de coordinación previos a los atentados del 11 de septiembre, y más recientemente, las limitaciones para enfrentar redes criminales altamente flexibles y transnacionales.

Con la creación de la Célula de Fusión, expone Guerrero Baena, no sólo se rompen los egos entre las diversas entidades de seguridad, principalmente la DEA, la CIA y el FBI, sino que involucra a las policías locales, a las instituciones financieras y la inteligencia militar.

“Esto es un mensaje poderoso para México, donde es muy difícil que se coordinen la Fiscalía General de la República con algunas de las policías locales o las propias fiscalías de los estados y con los municipios. Aquí, tristemente, el color de los partidos determina el nivel de coordinación”, plantea.

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