El señor de los «moches»

Eulalio Valdez

Si en el sexenio de Malova fueron varios los funcionarios que cobraban el «diezmo» a los constructores beneficiados con obras del Estado, en el gobierno de Quirino fue solo uno el que tuvo ese privilegio.

Se trata nada menos que de Juan Carlos Ordaz Coppel, el llamado » hermano incomodo», conocido también en los medios políticos y empresariales como el «Señor de los Moches».

Juan Carlos, aparte de acaparar los mejores contratos de la obra pública, era quien decidia a que constructor se le adjudicaban las obras.

Todavía, con el aval de su hermano el gobernador cobraba a contratistas un porcentaje sobre el valor de cada obra, que oscilaba entre el 10 y el 20 por ciento.

Hay fuertes evidencias de que
el gobernador Quirino decidio pagar por adelantado 13 de las 23 obras inconclusas, influenciado y presionado por su hermano, quien así le pudo dar la última tarascada al pastel de la obra pública.

Si Judas Iscariote vendió a Jesús por 30 monedas de plata, Juan Carlos por un diezmo, acabó por su rapacidad con el poco prestigio del gobernador.

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