La historia se repite

Ernesto Hernández Norzagaray

El 23 de febrero, Alfredo López renuncia a la candidatura a la alcaldía de Mocorito argumentando razones de tipo familiar; el 6 de marzo, es hallado asesinado el secretario general del PAN en el municipio de El Fuerte; el 19 de marzo, Manuel Antonio Pineda Domínguez renuncia a su candidatura a la alcaldía del municipio de Rosario; el 13 de abril Luis Alonso García Corrales y Juan Francisco Cerón, secretario de organización del PAS y militante del mismo partido, respectivamente, son secuestrados y un día antes, Claudia Tiznado, ella panista, renuncia a su candidatura al distrito electoral 24.

Todos ellos tienen en común el vínculo con la coalición “Fuerza y Corazón por México”, hasta ahora, los candidatos de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” no han tenido bajas y llevan a cabo sus campañas sin contratiempos, lo que sugiere que quienes están detrás del asesinato, las renuncias y el levantamiento de militantes buscan afectar a la coalición opositora y por descarte, favorecer a través del miedo a la oficialista.

Esto ocurre en un momento especialmente crítico cuando en muchos estados de la federación está sucediendo lo mismo y, en algunos de ellos, con mucha mayor saña y crueldad, lo que ya significó la suspensión de campañas y hasta podría significar que no se celebraran las elecciones en municipios, por la gran interferencia del crimen organizado.

En Sinaloa, llama la atención que de los casos que han trascendido no se conocen investigaciones y detenidos y son, como sucede en otros estados, en su mayoría municipios rurales pues, sólo, el de los militantes del PAS se ha escenificado en un centro urbano con la presunta intervención de la policía municipal de Culiacán, que según un video detuvo el vehículo en el que viajaban en una avenida de la capital del estado.

Ahora bien, todos los casos sin duda son relevantes, pero, el de estos militantes cobra especial relevancia desde el punto de vista electoral porque Luis Alonso cumple las funciones de secretario de organización de su partido y, esto, es de suma importancia considerando que el PAS es el que tiene la estructura electoral más consolidada en los 20 municipios.

Entonces, el objetivo está claro, se trata de tener todo lo relativo a la red de militantes, dirigentes, operadores para que no puedan hacer su trabajo electoral antes, durante y después de la jornada electoral.

En los comicios locales de 2021 sucedió lo mismo cuando José Alberto Salas, secretario de organización del PRI, fue levantado en el fraccionamiento Colinas del Rey, en Culiacán, y con cuya captura se destruyó toda la estructura electoral porque los operadores prácticamente fueron neutralizados, consumándose así una derrota aplastante de la coalición “Va por Sinaloa”, integrada por el PRI, PAN y PRD, que llevó como candidato al gobierno del estado, al hoy senador Mario Zamora, quien perdió en una proporción de dos votos a uno.

Esta estrategia eficaz, al parecer está en marcha, y con el mismo propósito que es inclinar la balanza a favor de los candidatos de los partidos de la llamada 4T y llevarse el carro completo, con los compromisos que eso supone, y que para algunos observadores políticos significaría consolidar un Estado fallido por el papel preponderante que tienen los poderes fácticos en la definición entre ganadores y perdedores.

Es probable que después del secuestro de los militantes pasistas, venga un impasse que podría repuntar en la víspera de la jornada electoral del 2 junio.

Al tiempo.

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