Analistas alertan riesgos inflacionarios
Yolanda Morales
La decisión de Banco de México de recortar la tasa a 6.75% no solo sorprendió a una parte del mercado. También abrió un debate entre analistas sobre la oportunidad del movimiento, en un entorno marcado por presiones inflacionarias y riesgos externos crecientes.
Para la directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Financiero Monex, Janneth Quiroz, el ajuste fue inesperado y preocupante. Señaló que ocurre en un momento en que la inflación ha mostrado un repunte, especialmente en el componente no subyacente, con riesgos de contaminar al subyacente.
A esto se suma un entorno adverso, donde las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han presionado los precios de energéticos, con posibles efectos de segundo orden, acotó.
Con ella coincidió el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos al adviertir que, aunque el recorte estuvo en línea con su previsión, se da en un contexto en el que los pronósticos de inflación del banco central fueron revisados al alza y donde el balance de riesgos “se mantiene sesgado al alza”.
Ramos añadió que las disrupciones geopolíticas y comerciales se han convertido en el principal riesgo inflacionario.
Desde Filadelfia, el director para América Latina en la consultoría Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño destacó que, si bien el movimiento podía anticiparse, su justificación es débil frente al entorno inflacionario. “Lo prudente hubiera sido esperar”.
Señaló que un ajuste al alza en los pronósticos normalmente justificaría mantener o incluso endurecer la postura monetaria. Subrayó que “era fácil adivinar que la tendencia era recortar, con base en las preferencias mostradas por varios subgobernadores”
Aparte, la economista jefe de la plataforma de inversiones y construcción de patrimonio Fintual México, Priscila Robledo, consideró que la decisión se da en una lógica de gestión de riesgos, donde la debilidad económica terminó pesando más que las presiones inflacionarias.
Los analistas coinciden en que el entorno externo añade complejidad a la decisión y lo menos que podía esperarse, era cautela.
Quiroz y Coutiño subrayaron que el recorte reduce el diferencial de tasas frente a Estados Unidos, lo que resta atractivo al peso mexicano en un contexto de alta incertidumbre global, presiones en commodities y posibles episodios de aversión al riesgo.
Esto podría traducirse en mayor volatilidad cambiaria, con riesgo de depreciaciones abruptas y un eventual traspaso a precios, argumentó la experta de Monex.
Robledo, de Fintual, añadió que, si bien el peso podría enfrentar presiones adicionales, el diferencial de tasas con Estados Unidos seguirá ofreciendo cierto soporte. Advirtió que, si el conflicto geopolítico se intensifica, con mayores alzas en energéticos y depreciación cambiaria, el panorama inflacionario podría deteriorarse, obligando al banco central a pausar o incluso revertir el ciclo de recortes.
