¿El Mundial del sarampión? Alarma por la negligencia de los antivacunas en EU y el contagio por los viajes masivos
Fran Ruiz Perea
A menos de cinco meses para que se inaugure la Copa del Mundo de Fútbol —el 11 de junio en el estadio Azteca de la Ciudad de México—, el sarampión pide cancha y parece dispuesto a disputar una partida que creíamos ganada pero que está pidiendo revancha, como alertan cada vez más alto y al unísono la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Desde finales de 2024, Canadá, Estados Unidos y México, los tres países anfitriones del Mundial, luchan, sin demasiada coordinación entre sus gobiernos, para controlar una enfermedad causada por el virus del sarampión, menos letal que el SARS-CoV-2 (causante del covid) pero ocho veces más contagioso.
En noviembre de 2025, Canadá perdió el estatus de “país libre de sarampión”, convirtiéndose en el primero del continente americano y hasta la fecha el único. Pero faltan por evaluar sus otros dos socios: México y EU.
¿Cómo se pierde el estatus de país libre?
La OMS elimina el estatus de país libre de sarampión si suma 12 meses seguidos de transmisión del virus, mientras que devuelve el estatus perdido si suma 36 meses consecutivos sin casos de transmisión sostenida.
Esto fue lo que le ocurrió a Canadá, primer país libre de sarampión, donde se declaró un primer caso en octubre de 2024. Pasado un año, el virus seguía circulando sin que las autoridades de Ottawa hayan logrado romper la cadena de contagios, por lo que Canadá, el índice de desarrollo humano más alto del continente se ha convertido, paradójicamente, en el primero en perder el estatus.
Pero esta situación podría cambiar en tres meses, ya que el virus no conoce fronteras y el sarampión viajó rápidamente desde la provincia canadiense de Ontario a Estados Unidos, que declaró sus primeros casos en Texas, en enero de 2025, y de allí a Chihuahua, donde se declaró el primer caso en febrero y se expandió rápidamente en varios puntos del país durante la primavera pasada, especialmente en Jalisco y Michoacán.
El próximo 11 de abril, justo dos meses antes de la inauguración del Mundial, una reunión virtual de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) deberá decidir si quita a México y EU el estatus de países libres de sarampión, si para entonces no han logrado cortar la cadena de contagio endémico (que circula dentro de un mismo país, sin necesidad de importarlos del extranjero).
Nada apunta a que tanto México como EU vayan a lograr mantener el estatus, mismo que perdieron este martes seis países europeos: Armenia, Azerbaiyán, Uzbekistán, Austria, España y Reino Unido; los cuatro últimos con equipos que competirán en la contienda deportiva y que, por tanto, enviarán a miles de turistas para presenciar in situ los partidos, especialmente los dos más poblados y con más conexiones con cualquiera de las tres sedes: España y Reino Unido.
¿Qué implica perder el estatus?
Implica la no recomendación para viajar a países donde vuelve a circular de forma endémica el virus del sarampión. No es una prohibición, pero sí un factor disuasorio, ya que otros países pueden exigir comprobantes de vacunación contra el sarampión a viajeros provenientes de países con transmisión endémica.
Si además el país endémico va a celebrar un evento tan mediático como el Mundial, el escrutinio de los medios va a ser mucho mayor, con la consiguiente erosión de la imagen de la o las naciones anfitrionas.
Por otro lado, la OMS puede presionar a las autoridades de la nación afectada para que eleve la cobertura de la vacuna trivalente SRP (sarampión-rubeola-parotiditis) hasta proteger al menos al 95% de la población, que es el porcentaje considerado seguro para romper la cadena de contagio.
¿Cuántas dosis se necesitan para estar inmunizado?
El consenso son dos dosis de la vacuna triple viral SRP. La primera se administra al cumplir 1 año de edad y la segunda alrededor de los 6 años. Con este esquema completo, se considera que la persona está inmunizada y no necesita una vacuna de refuerzo.
En caso de que alguien tenga constancia de que recibió una sola dosis en la infancia, se aplica la segunda, mientras que aquellos jóvenes y adultos que nunca recibieron la vacuna deben aplicarse dos dosis, con al menos 4 semanas de intervalo.
Por otro lado, aquellos adultos que nacieron antes de 1957 se considera que la mayoría estuvo expuesta naturalmente al virus y tiene inmunidad. Sin embargo, si van a viajar a zonas con brotes, se recomienda vacunarse si nunca recibieron dosis.
Quien tenga dudas o no tenga constancia de si se vacunaron contra el sarampión de niños, se recomienda aplicarse la doble dosis, también con cuatro semanas de margen entre una y otra.
Solo las personas inmunodeprimidas deben consultar con su médico sobre la idoneidad de vacunarse contra el sarampión.
¿Cómo está la situación actual en México?
Al corte del 26 de enero, se han reportado 7,624 casos acumulados. En las últimas 24 horas se reportaron 73 casos nuevos. Los estados más afectados son Chihuahua (4,500 casos confirmados acumulados), Jalisco (1,315), Chiapas (450), Michoacán (273), Guerrero (263) y Sinaloa (168).
En total, el Gobierno ha informado de la muerte de 26 personas, 21 de ellas en Chihuahua. El pasado 10 de noviembre, el Gobierno de Jalisco reportó la muerte de una bebé de 11 meses originaria de Guerrero, quien padecía desnutrición y contrajo la enfermedad. En 2026, la primera muerte por sarampión fue registrada en Michoacán.
El secretario de Salud, David Kershenobich, aseguró que México cuenta con 23.5 millones de vacunas contra el sarampión, suficientes para los próximos dos años y para alcanzar una cobertura superior al 95%, clave para controlar la enfermedad. Además, indicó que este año se han comprado 27.36 millones de dosis adicionales.
Detalló que, desde que se declaró el brote, se han aplicado casi 12 millones de dosis, “un número importante”, dijo el secretario, quien atribuyó el resurgimiento del sarampión a los rezagos de vacunación derivados de la pandemia. Para corregir esos rezagos, el Gobierno de Sheinbaum intentará…
Kershenobich recordó que el sarampión es un virus altamente contagioso, incluso “mucho más” que la covid-19, pues explicó que una persona infectada puede contagiar a 15 o 16 personas y que el virus puede permanecer activo hasta dos horas en un espacio cerrado.
¿Por qué resurge ahora el sarampión?
Básicamente por dos factores: se bajó la guardia durante la crisis de la covid y que la pandemia fuese declarada en 2020, bajo el primer gobierno de Donald Trump (2017-2021).
En vez de hacer honor a su condición de líder de la primera potencia para combatir la mayor amenaza de salud para la humanidad en la era moderna, Trump hizo todo lo que estuvo en sus manos por torpedear el combate al virus (que contagió oficialmente a 103 millones de estadounidenses y mató a 1.2 millones, extraoficialmente el triple), diciendo que no hacían falta las vacunas puesto que se erradicaría “con el calor del verano”.
Aunque nunca lo admitió, Trump perdió las elecciones de 2020 contra Joe Biden por su pésima gestión de la pandemia, por lo que, en cuanto los estadounidenses volvieron a darle la victoria en 2024, una de sus venganzas fue declarar la guerra a la ciencia, mediante recortes a universidades y laboratorios, pese a que salvaron a la humanidad mediante la creación en tiempo récord de la vacuna contra la covid.
Movido por su narcisismo y su ignorancia, Trump nombró al declarado activista antivacunas Robert Kennedy como secretario de Salud en su segundo gobierno, quien en este primer año se ha dedicado a poner todo tipo de trabas en la campaña nacional de vacunación contra el sarampión, ignorando que se trata de la mayor amenaza sanitaria desde la pandemia del covid.
¿Qué hace el sarampión en una persona no vacunada?
En una primera fase, común a no vacunados y vacunados (aunque en menor proporción), el virus entra por vía respiratoria y tiene un periodo de incubación de una a dos semanas, al término del cual aparece fiebre, tos seca, congestión nasal, conjuntivitis y las manchas de Koplik (puntos blancos dentro de la cavidad bucal). Al tercer o quinto día de estos síntomas aparece la característica erupción roja en la piel, mientras aumenta la fiebre.
Al final de esta fase, los no vacunados no tienen defensas para impedir que el virus multiplicado provoque diarrea severa, invada el cerebro causando inflamación y secuelas neurológicas; cause supresión inmunológica, dejando al enfermo vulnerable a otras infecciones; o infecte los pulmones, causando neumonía. En todos los casos con riesgo de muerte.
¿Por qué causa alarma mundial?
Porque el sarampión es el virus letal humano más contagioso que existe. El R0 (indicador epidemiológico que mide cuántas personas puede contagiar un virus) otorga al sarampión el pico récord de 18 (18 personas contagiadas por una sola), mientras que la varicela tiene un pico de 10, la polio de 7, la covid de 3 y la influenza estacional (gripe común) de 2.
Aunque el nivel de mortalidad del sarampión es de 0.2%, igual de bajo que la influenza, frente al 2% de la covid (por no hablar del 80% del sida sin el tratamiento con antirretrovirales), el nivel récord de contagios del sarampión lo convierte en uno de los más peligrosos y uno de los mayores desafíos para cualquier sistema de salud mundial.
La buena noticia es que la vacuna del sarampión es de las más asequibles, ya que no hay que modificarla cada año según la cepa, como ocurre con la influenza, y sí existe, a diferencia del VIH que todavía no se ha sintetizado.
Por tanto, en manos de los gobiernos está invertir en políticas públicas de vacunación masiva, penalización por interés nacional (como se penaliza a quien ponga en riesgo vidas saltándose un semáforo en alto) y finalmente concientización a la opinión pública, aunque sea subrayando un dato avalado por la propia OMS: de no haber existido la vacuna contra el sarampión ni la vacunación masiva, habrían muerto en el mundo desde el año 2000 hasta 2024 unas 59 millones de personas; como si hubiese desaparecido de golpe la mitad de la población de México.
