La época dorada de la UAS

Álvaro Aragón Ayala 

Para no quedar a la zaga del conocimiento y del razonamiento científico, de la era digital, de los avances tecnológicos, la Universidad Autónoma de Sinaloa emprendió la formulación de un plan de desarrollo que más que constituir programas cuatrianuales formaliza un ejercicio de visualización del papel que deberá cumplir la Universidad en un horizonte más a futuro. 

La construcción de la nueva Universidad no puede ser descrita desde la perspectiva de la amargura; no desde las catacumbas de un proyecto personal fallido ni de los odios desencadenados por el freno a los apetitos por crear un cacicazgo familiar en la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas. 

La edificación de la UAS ha sido posible gracias a la participación de sus rectores, directores, profesores y personal académico. Los primeros pilares para la construcción de la nueva Universidad los instalaron los rectores Jorge Medina Viedas (1981-1985) y Rubén Rocha Moya (1993 al 1997). En el 2005, una nueva hornada de académicos y administrativos, liderados por Héctor Melesio Cuén Ojeda, ingresaron al alma mater al mundo del conocimiento global.  

Del 2005 al 2021, con las rectorías de Héctor Cuén Ojeda, Víctor Antonio Corrales Burgueño, Juan Eulogio Guerra Liera y Jesús Madueña Molina, la UAS registra una transformación positiva: coadyuva a mantener la gobernabilidad en Sinaloa, genera profesionistas de primer nivel y mantiene relaciones de intercambio cultural, académico, científico y tecnológico con las mejores universidades del mundo.  

La UAS del pasado la describe puntualmente el ex rector Rubén Rocha Moya –hoy gobernador de Sinaloa- en su libro “UAS 1981: la defensa de un proyecto”. En el capítulo “Las Fuerzas Políticas”, consideró: “resulta interesante referirse a las fuerzas políticas de la izquierda que actúan en la Universidad”. 

“Constituyen un complejo mosaico de opiniones que van desde los marxistas-leninistas, hasta los trotskistas. Ahí están: Partido Comunista Mexicano (PCM), Corriente Socialista (CS). Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), Grupo Comunista Espartaco (GCE), Movimiento Estudiantil Proletariado (MEP), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Unión de Estudiantes Revolucionarios de Sinaloa (UERS)…”. 

En su libro, Rocha reconoce la presencia en la UAS del PRI, MNJR, el PARM, el PAN y el PPS “aunque desde la tribuna contraria”.  

En noviembre del 2019, en pleno proceso de parto de la Ley General de la Educación Superior, en funciones de Senador de la República, Rubén Rocha envió un no rotundo al regreso al pasado. “No podemos volver a meternos con el tema del voto unitario. No comparto la idea del populismo en la elección de las autoridades universitarias”, puntualizó. 

Explicó que en 1993 él promovió la reforma para que los alumnos universitarios ya no eligieran a sus autoridades a través del voto directo. “Ahí está el origen. Desde el 93 dije: sí, hay que consultar a los estudiantes cada vez que se va a elegir alguna autoridad, (pero) no podemos volver a meternos con el tema del voto unitario, lo digo claramente. No comparto la idea del populismo”, subrayó. 

La etapa de la estabilidad académica y administrativa de la Universidad, empieza en el 2005 con la rectoría de Héctor Melesio Cuén Ojeda. El modelo impide la generación del caos y privilegia la estabilidad y el desarrollo académico universitario y permite procesar una reingeniería financiera que evite el pago de las jubilaciones dinámicas, que significa un egreso anual de mil 500 millones de pesos, colapsen a la Universidad. 

El 15 de noviembre del 2015, Guillermo Ibarra Escobar, quien fungía como director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas, al rendir su segundo informe de labores –de un periodo de tres años-, aseguró que la unidad académica a su cargo participaba en el proyecto de consolidación rectoral, cerrando filas en la defensa de la integridad institucional y un presupuesto justo para la Universidad Autónoma de Sinaloa.  

“Acepte públicamente nuestra amistad, pues tendrá siempre en nuestra Facultad a un aliado responsable”, le dijo Ibarra Escobar al entonces rector Juan Eulogio Guerra Liera. 

Un año después, la esposa de Guillermo Ibarra Escobar, Ana Luz Ruelas Mojardín fue rechazada por el Consejo Universitario en su proyecto de convertirse en directora de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas. Falló el intento de creación de un cacicazgo familiar en la FEIyPP y de inmediato Ibarra Escobar y Ana Luz Ruelas Mojardín se convirtieron en “críticos” de la UAS, de Cuén Ojeda y de Juan Eulogio Guerra. 

Ana Luz Ruelas se mutó también, al jugarse su destino político apoyando al candidato Mario Zamora Gastélum del PRI-PAN-PRD, en crítico por antonomasia de Rubén Rocha Moya, quien fuera candidato de Morena-PAS y que hoy despacha en el Tercer Piso del Gobierno del Estado.   

El nuevo rector de la UAS, Jesús Madueña Molina escribe un capítulo más en la historia de la UAS, con una visión de futuro, fijando las rutas de transformación que deben regir el futuro del alma mater, la cual tienen que hacer frente cambios en el quehacer productivo, sin perder de vista la equidad social, la democratización política y la autonomía universitaria.

Con Madueña se fortalece la internacionalización de la Universidad, se garantiza el compromiso para la formación de las futuras generaciones y la continuidad de los programas orientados a sostener la excelencia académica. La educación superior está en consonancia con las demandas económicas, sociales, políticas y culturales y rompe el paradigma del aislamiento de las acciones educativas. 

Para evitar distorsiones, la historia de la UAS no la deben describir quien se acurrucan en las poltronas de la amargura ni por aquellos que no digieren los fracasos personales.

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