El PRI: en su debacle… ¿interminable?

José Luis López Duarte

Aunque dicen que en la vida todo tiene remedio, cuando se observa como enfrenta cada quien sus problemas, se advierte si este apotegma es aplicable en el caso del PRI, después de que ayer lunes inicio su recuento de los daños, después de la nueva derrota que sufrió el pasado 6 de junio, con una ligereza, como si pretendieran sacarle la vuelta al asunto de fondo.

Por qué el PRI nacional decidió que hacer sin evaluar a fondo que paso en esa derrota y por consecuencia, sin tener un soporte de reconstrucción de su política nacional.

Después de tocar ayer lunes todos los temas de coyuntura frente a la 4T, hoy martes discutirán sus problemas estructurales que los llevaron a “morder el polvo” electoralmente.

Hablando de la elección de este 2021, pensando quizá que su fracaso es un problema transitorio y no algo de fondo en su constitución, organización, funcionamiento , método y política.

Es cierto que todos los partidos políticos están en crisis, pero cada una de ellas es diferente, tratese del partido que se trate, la crisis del PRI, no es igual a la de MORENA, ni la del PAN, aunque si muy similar a la del PRD.

El PRI y el PRD son modelos agotados. El PRI ideológicamente se apropió de la herencia política y cultural de la revolución mexicana y el PRD a su vez, se alimentó de la crisis y agotamiento del PRI, en una suerte de parasitismo político.

Y me explico, los libros de microbiología refieren al Parasitismo como una asociación en la que el parásito se beneficia y el anfitrión no recibe nada a cambio, pero siempre sufre alguna lesión, por leve que sea. El anfitrión, al mismo tiempo, ofrece cierta resistencia a la lesión hecha por el parásito y puede haber algo de adaptación (tolerancia) entre el parásito y el huésped. En este caso, el parásito ha perdido su poder de vida independiente.

Es por esto que al hundimiento de uno corresponde el hundimiento del otro, claro con sus matices y bemoles, pero en las raíces de su problemática no hay diferencia: carecen de soporte ideológico y programático.

El PAN, tiene otra constitución estructural mucho más sólida, por que nace de un fundamentalismo profundamente conservador ligado en buena medida al pensamiento religioso, que como quiera que sea están mas arraigados y le da al PAN, mas pertinencia aunque cada vez se dividia mas como las sectas religiosas que por ahí pululan.

El caso de MORENA, es la certeza de un puntual aumento del repudio popular y el hartazgo contra cinismo y la corrupción del régimen priísta, que se ha investido de cuarta república, con un pensamiento muy elemental ligado fuertemente a las reminiscencias del pasado, a un nacionalismo revolucionario inviable ya en un mundo totalmente globalizado, interactuante y cada vez más multidependiente, proyecto que irá de tropiezo en tropiezo hasta caer, si no rectifica.
En este cuadro el PRI y el PRD están condenados al fracaso paulatino, en donde lo único que les queda son intereses personales y de grupo, y que cada vez se reducen más, y en esa medida disminuyen los partidos sin sustancia ni sustento.
Por eso el balance que presenta el PRI en su asamblea nacional es pura retórica, salvo que decida un proceso de reconstrucción nacional y de organización con otros partidos políticos a partir de su nuevo proyecto que pueda resultar de un acuerdo general sobre la reforma política que ha puesto sobre la mesa Ricardo Monreal , proyecto que tendría que incluir al PRD, MC, a algunos sectores de MORENA, todos en una alianza estratégica con el PAN, lo que podría ser su salvación. Apenas asi, al tiempo.

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